Alfonso Fernández Mañueco ha jurado su cargo como presidente de la Junta de Castilla y León de cara a un tercer mandato lleno de novedades, con especial énfasis en el mundo rural, el avance de la tecnología y una mejora de los servicios en todos los niveles para los próximos cuatro años. De este modo, ha realizado el juramento en la Mesa de las Cortes que encabeza su presidente, Francisco Vazquez, y la letrada mayor Laura Seseña.
Como ha recogido ICAL, el presidente de la Junta de Castilla y León, en el centro del hemiciclo, ha expuesto que “jura cumplir fielmente las obligaciones de su cargo, con lealtad al Rey y hacer guardar la Constitución, como norma fundamental del Estado, y el Estatuto de Autonomía, como norma institucional básica de la Comunidad, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Gobierno”.
Así pues, Alfonso Fernández Mañueco se ha convertido en el séptimo presidente de la Junta de Castilla y León tras Demetrio Madrid, José Constantino Nalda, José María Aznar, Jesús Posada, Juan José Lucas y Juan Vicente Herrera.
En este juramento, ya el tercero que realiza en la región, han estado presentes el expresidente Mariano Rajoy, así como por los presidentes de Asturias, Adrián Barbón; Galicia, Alfonso Rueda; Cantabria, María José Sáenz de Buruaga; Extremadura, María Guardiola y Aragón, Jorge Azcón.
Discurso íntegro de Alfonso Fernández Mañueco:
Señor presidente de las Cortes de Castilla y León. Señoras y señores procuradores. Autoridades. Señoras y señores. Queridos amigos.
Tras haber obtenido la confianza de nuestras Cortes, asumo en este acto el honor de presidir la Junta de Castilla y León. Lo hago por tercera vez, algo que no priva ni un ápice de emoción e intensidad a un día enormemente feliz para mí. Por ello quiero empezar dando las gracias de todo corazón a cuantos contribuyeron a que sea posible. En primer lugar, por supuesto, a mi familia. A los presentes y a los ausentes. Gracias por haberme enseñado un conjunto de inestimables valores que me han hecho crecer como persona, base imprescindible para crecer luego como político. Un agradecimiento especial y muy profundo para mi mujer, Fina, y mis hijas, Ana y Loreto. Vosotras sois mi soporte vital, sin el que poco hubiese conseguido.





