El sector del transporte de mercancías por carretera en Castilla y León ha iniciado 2026 en negativo. La actividad de los transportistas en la Comunidad se contrajo un 7,8 por ciento entre enero y marzo en comparación con el año anterior, coincidiendo con la escalada del precio del petróleo a raíz del conflicto bélico en Oriente Medio. En total, los camiones movieron 37,31 millones de toneladas por la red viaria autonómica, quedando por debajo de los más de 40 millones registrados en el mismo periodo del ejercicio previo.
Esta tendencia a la baja contrasta con los datos del conjunto de España, donde la carga de trabajo aumentó un 3,27 por ciento en el primer trimestre, superando los 433,8 millones de toneladas. Según el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el retroceso en la Comunidad autónoma —que concentra el 8,6 por ciento de las mercancías del país— se debió principalmente al descenso de los intercambios comerciales con otras regiones, que sufrieron un desplome del 10,61 por ciento.
Por su parte, el mercado interno regional cayó un 5,63 por ciento, arrastrado por el hundimiento del 32,23 por ciento en los servicios dentro de un mismo municipio. En el plano internacional, el sector logró mantener el tipo con un leve retroceso del 1,63 por ciento. Estos malos datos consolidan la tendencia negativa de los últimos 12 meses (de abril de 2025 a marzo de 2026), periodo en el que la actividad acumulada en Castilla y León descendió un 5,19 por ciento hasta los 155,3 millones de toneladas.
Este escenario de inestabilidad geopolítica y encarecimiento de costes agrava la situación de un sector que ya lidia con importantes retos estructurales. Los transportistas afrontan la falta de conductores profesionales, la inminente transición digital con la entrada en vigor obligatoria de la carta de porte electrónica (eCMR) en octubre, y las exigencias de la transición ecológica para renovar sus flotas.




