Los trabajos nocturnos del incendio de Burgohondo, según ha indicado la Junta de Castilla y León, se han centrado principalmente en realizar líneas de defensa tanto con maquinaria pesada como con trabajos manuales. De este modo, se ha asegurado el perímetro de la zona de una de las partes del incendio.
La principal preocupación transcurre por el Valle del Tiétar, en el sur de la Sierra, donde el incendio baja lentamente centrando todos los esfuerzos en asegurar ese lugar, que haría que se uniera tanto el incendio de Burgohondo como el de Navaluenga.
El viento, además, con rachas de hasta 50 kilómetros por hora, ha hecho que el fuego llegue a avanzar a 4 kilómetros por hora, todo esto sumado a que el humo ha secado gran parte de la vegetación haciendo que sea un lugar fácil para que se extiendan las llamas.
Los inicios del incendio ya fueron complicados, comenzando en una zona elevada de difícil acceso para los medios de extinción. Esto mismo hizo que el incendio se propagara rápidamente si a esto se le suma las fuertes rachas de viento. De un día para otro, el jueves, 23 de julio, se extendieron las llamas a través del Valle de Iruelas.
Hasta 400 efectivos llegaron a trabajar durante la noche, entre los que se encuentran la Unidad Militar de Emergencias, 15 medios aéreos, 7 buldócer, 10 autobombas y 30 cuadrillas terrestres. Durante la mañana de este viernes, 24 de julio, se ha anunciado que se han trasladado efectivos de Villares, Ciudad Rodrigo, Béjar y bomberos voluntarios de Ledesma, Lumbrales y Alba de Tormes.




