“Salamanca en mi obra lo es todo”. Tras estas cercanas palabras se encuentra la voz de Iñaki Sánchez Barrado, el escultor y ceramista de Villamayor que, desde que cambió su forma de vida a finales de los años 80, se dedica a hacerse eco del encanto de la tierra charra a través de sus modelajes. Fruto de este interés, surge una larga trayectoria de casi cuatro décadas de docencia, exposiciones, investigaciones técnicas y galardones llevando siempre por bandera los característicos rincones de un territorio donde la agricultura es protagonista.

“Mis creaciones están basadas en el territorio, en esos campos arados, en las encinas solitarias, en las esculturas naturales y en todos esos tonos que ofrece el paisaje salmantino”. Con estas declaraciones, este escultor salmantino deja clara la tierra que se ha convertido en su musa permanente.
Esta inspiración es uno de los elementos del llamado proceso creativo, lo que Iñaki define como lo más atractivo de su trabajo: concebir el boceto, construir la pieza, decorarla y gestionar la cocción. “A diferencia de un pintor, que ve en el lienzo el color definitivo que aplica, el ceramista tiene que tener el horno es el que dicta sentencia”, explica.
Tres series artísticas, una misma tierra
Aunque este amor por su oficio y por tierra se percibe desde que comenzó a crear arte modelado, esta inspiración llegó a su punto álgido en el momento en el que Iñaki Sánchez decidió dejar atrás la obra comercial que antes realizada para volcarse en la creación personal. De ese giro de guion nacieron tres grandes series artísticas que conforman el esqueleto de su catálogo de piezas escultóricas: ‘Tierras Quemadas’, ‘Las Arribes’ y ‘La Armuña’.

En todas estas creaciones fruto de su trabajo personal, el color y la textura naturales de la provincia del Tormes actúan como elemento principal: “Siempre me han llamado la atención las tierras salmantinas. Por eso mis trabajos están siempre basados en aspectos como las Arribes del Duero, la tierra yerma o la armonía del paisaje que cruza el río Tormes”.
Además, esta inspiración no está únicamente relacionado con la idea, sino que va un paso más allá: para sus obras utiliza una arcilla concreta que extrae él mismo de un terreno situado a apenas cinco minutos de su propia casa en Villamayor. Gracias a este tipo de material, Iñaki Sánchez consigue recrear una tonalidad que recuerda a la tierra salmantina: arenisca, rojiza y cálida.
25 años de investigación, reconocidos a nivel internacional: “Ha sido un subidón tremendo”
Uno de los frutos del modelado de este material es su última obra, ‘Ilices supra agrum aratum’, que, integrada en la serie La Armuña, crea una composición contemporánea basada en los campos salmantinos y recreando también en una de las técnicas artesanas más conocidas: las terras sigillatas.
Esta obra, según confiesa Sánchez, “no es de hoy para mañana”, sino que ha sido fruto de un largo proceso de investigación: “Llevo investigando el origen y los detalles de las terras sigillatas más de 25 años”, explica el salmantino, añadiendo la dificultad que recae en la falta de referencias existentes a la elaboración tradicional de las terras sigillatas.
Este largo trabajo se vio reconocido el pasado 28 de julio, cuando la dilatada investigación de Iñaki Sánchez alcanzó su máximo reconocimiento al hacerse con el primer premio del XXV Concurso de Cerámica ‘Ciudad de Valladolid’, en el marco del XII Encuentro Internacional de Cerámica, gracias a esta citada obra, ‘Ilices supra agrum aratum’.

Al ser preguntado por lo que ha supuesto este galardón para su carrera, el escultor no oculta su emoción: “Ha sido un subidón tremendo. Es un orgullo que, con una obra que representa el campo de La Armuña de nuestra provincia, haya ganado en la capital de Castilla y León”.
Además, Sánchez pone en valor la dimensión del certamen y lo que representa para su trayectoria tras décadas de dedicación: “Se trata de un concurso internacional en el que han participado ceramistas de toda España y de otros países, por lo que haber quedado el primero siendo un salmantino humilde es el reconocimiento a un trabajo que lleva 25 años haciéndose”.
“Además de un medio de vida, la cerámica se convierte en tu forma de vivir”
Este control sobre la materia es fruto de una sólida formación y años de oficio. Desde que nació, Iñaki Sánchez siempre se ha sentido atraído por el mundo de la cerámica y la escultura. En cambio, fue en el año 1988 cuando decidió, motivado por la crisis, convertir este arte como su forma de vida: “Desde que comencé con 25 años siempre ha habido una crisis y mi manera de salir fue encontrando un medio de vida que me hacía feliz”, explica el salmantino.
Por todo ello, Iñaki Sanchez decidió convertirse en Técnico Superior en Artes Plásticas por la Escuela de Arte de Salamanca, para más adelante completar su aprendizaje en cursos monográficos con profesionales como Ana Felipe Royo, María Bofill, Javier Arana y Elena Carrasco.
Por otro lado, en el año 1998 empezó como profesor de alfarería y cerámica en el Instituto de las Identidades de la Diputación de Salamanca, una labor formativa que ha llevado por numerosos municipios de la provincia, entre ellos Linares de Riofrío, Castellanos de Moriscos, Villamayor, Santa Marta de Tormes, Tamames o Garcibuey.
Además, ha dirigido el taller de Amigos de la Cerámica de Santa Marta de Tormes desde el año 2012 y el taller municipal de Carbajosa de la Sagrada entre los años 2012 y 2023. A la par, ha mantenido una constante presencia en ferias de artesanía por Castilla y León, Asturias, Aragón y La Rioja, y suma 28 exposiciones desde que debutó en Villamayor en el año 1990.
Así, después de esta larga y variopinta trayectoria, Iñaki ve importante añadir que, además de en un medio de vida, la cerámica se convierte en una forma de vivir: “En el momento que se entra profesionalmente dentro de este mundo, todo gira alrededor de los tiempos del barro, del secado, de la espera del horno, de las posibles roturas, de la resiliencia y de la resistencia”.

La docencia y el taller: un equilibrio complicado
La importancia del tiempo también se percibe a la hora de compaginar estas numerosas tareas. Entre todas las experiencias observadas en esta larga trayectoria, enseñar sigue siendo una de las facetas que más disfruta. “Cada día es una aventura porque tratas con mucha gente y siempre hay algún alumno que te sorprende con una idea de la que aprendes”.
Sin embargo, compaginar las clases con su obra personal no es sencillo: “Se lleva con dificultad”, reconoce. Tal y como explica, la preparación de los cursos y el control que requiere enseñar a alumnos sin experiencia previa absorben gran parte de su tiempo, relegando la creación personal a los fines de semana.
“Seguir trabajando, seguir haciendo obra y seguir esculpiendo”
A partir de ahora, Iñaki Sánchez afronta sus próximos proyectos con sencillez. Al preguntarle por sus metas, lo resume así: “Mi objetivo es seguir trabajando, seguir haciendo obra y seguir esculpiendo”. Entre sus planes está organizar nuevas exposiciones en la provincia, sin descartar otras oportunidades fuera, como su reciente selección en la Bienal de Cantabria.
“No suelo presentarme mucho a estos certámenes, pero cuando envío alguna obra parece que gusta”, concluye el ceramista de Villamayor, centrado en continuar su trabajo con la arcilla de su tierra.



