Corre y salta con una moto de enduro desde los 15 años. Es su pasión desde niño, de hecho es habitual verlo desde muy joven con la moto por todos los caminos de su pueblo, Peñarandilla y los de los alrededores, y ahora se ha convertido en su deporte de competición. Es Álvaro García Sánchez, tiene 36 años y acaba de conseguir ser campeón de España de Cross Country en la categoría Senior B2T.
Si preguntas a cualquier vecino de Peñarandilla cómo es habitual ver a Álvaro te responderá sin dudarlo que sobre una moto, pasión que comparte con otros miembros de su familia como su tío o su hermano. De hecho, tanto él como su hermano tuvieron a su tío Jesús como maestro. “Siempre le veía a él dando saltos como las cabras. Ahora yo le he superado”, confiesa entre risas. Esto ha facilitado que desde muy joven las motos hayan estado presentes en su vida y todo, poco a poco, haya ido llevándolo hasta la competición profesional.
Álvaro empezó a competir en el año 2009 y lo dejó en 2016. Tras diez años sin correr en circuitos, aunque nunca ha dejado de montar en moto. Acaba de volver a la competición. “Empecé con 15 años con la Derbi Senda haciendo enduro, luego me compré una más grande y en el año 2009 ya gané el campeonato de Castilla y León de Cross Country Junior”, explica Álvaro, que reconoce que las ganas de competir y probarse en una carrera siempre estaban ahí cuando subía en su moto.
Durante los siete años en los que compitió de forma continuada hasta el 2016, Álvaro consiguió diversos títulos. En 2014 ganó la Copa de España de SuperEnduro, también de Castilla y León y quedó subcampeón de Cross Country en 2015 y 2016.
Pero ¿qué es el Cross Country? Es una disciplina de campo a través, una modalidad de competición todoterreno que combina el motocross y el enduro y de la que el piloto asegura que “es poco conocida fuera del mundo de los aficionados a las motos”. Una disciplina que obliga a entrenar en terrenos desiguales, con saltos, hondonadas y curvas que permitan trabajar la destreza sobre la moto.
Este 2026 Álvaro decidió volver a competir y su regreso ha sido a lo grande ya que se ha proclamado campeón en su categoría y además lo ha hecho compitiendo contra pilotos más jóvenes. Su regreso se debe a muchos factores, pero fundamentalmente reconoce que “tenía clavado no haber ganado en 2016 el campeonato por una lesión y este año yo me encontraba bien, me encontraba fuerte… Yo veía que iba rápido, pero claro eso lo veía yo corriendo solo, sin competir con otra gente. Pero me fui a la aventura a Huelva y salió bien”.

Salió bien en la primera carrera y salió bien en la segunda. A finales de año, cuando concluya la temporada, recibirá el premio de campeón de España. Otros factores que lo animaron a competir de nuevo fueron su novia y que las carreras este año coincidían con fechas en las que podía participar, ya que, como en muchos otros deportes, Álvaro tiene un trabajo que no tiene nada que ver con las motos. Es decir, que compite en su tiempo libre y cuando lo puede compaginar con su trabajo, además de que también tiene que costearse todos los gastos que conlleva ser profesional: la moto, el equipamiento, los viajes o la inscripción en las pruebas. Y eso es lo que hace que muchos chavales no puedan competir. “Da igual que alguien sea bueno o que se vea que puede competir, o te lo pagas o no hay manera de entrar”, asegura.
Todo ello en un deporte considerado de alto riesgo y en el que las lesiones están a la orden del día. “Es verdad que este deporte es más arriesgado que otros, yo tengo varias lesiones. Dos operaciones de rodilla, la clavícula rota, varios dedos de la mano…” Las lesiones, golpes y caídas son su día a día, les pasa a todos los pilotos aunque ni siquiera eso pesa más que el gusanillo de montar en moto. “Siempre que me he lesionado estoy deseando de recuperarme para volver. Cuando estoy encima de la moto se me olvida que me he roto algo”. De nuevo la pasión puede sobre todo demás.
Parece sencillo. Montar en moto, salir al campo y saltar todo lo que se pueda. Pero en la práctica no es tan fácil. Las restricciones que tienen muchos lugares para el acceso de vehículos de motor hace que salir en moto ya sea complicado y mucho más si lo que intentas es entrenar en zonas agrestes para un campeonato. De hecho, es una vieja demanda de los aficionados a las motos, que se habiliten más espacios para practicar motocross en los pueblos.

“Estaría bien que hubiera más circuitos”, reconoce Álvaro que asegura “estamos muy perseguidos cuando corremos y no es plan tener que estar un poco escondiéndote o pidiendo por favor que te dejen estar”. Localidades como Encinas de Abajo han habilitado un circuito. “Ahí es donde entrenamos, pero te tienes que buscar un poco la vida. Para lo que yo practico es necesario andar por el monte, que haya piedras, con un terreno desigual, que tenga roturas. Está claro que no vas a correr en zonas protegidas, pero sí estaría bien que se habilitara un circuito en condiciones”.
La intención de Álvaro es seguir compitiendo y ganando títulos. Mientras tanto también ha hecho alguna exhibición, porque dar a conocer esta modalidad entre el gran público también es importante, así como que se sepa que, en Salamanca, también tenemos un campeón de España.



