Toda una vida dedicada al fútbol sala. Marta García ha estado durante cuarenta años como responsable y árbitro asistente de Salamanca. Una vida en el parqué y también enfocada en la educación de nuevos árbitros. Y ahora premiada por la Real Federación Española de fútbol en Las Rozas. "La entrega ha sido a nivel de la RFEF, no de Castilla y León. Aquí me dijeron que hiciese lo que quisiese. Sin embargo, en Madrid todo fueron buenas palabras y me llamó el presidente de los árbitros y me hizo el reconocimiento. Fue un momento muy emotivo y por lo menos te vas sabiendo que alguien te ha valorado", explica Marta García a SALAMANCA24HORAS.
Esta salmantina, una institución en el fútbol sala charro, pone punto y final a su trabajo en la Federación y recuerda sus inicios: "Empecé con quince años con un curso de árbitro de baloncesto, luego balonmano y acabé en fútbol sala. A los 18 años arbitraba a fútbol sala y también jugaba en el primer equipo de Salamanca. Al principio éramos una federación independiente y luego nos tuvimos que unir con el fútbol. Tengo que dejarlo. Es mi decisión porque no me ha gustado el comportamiento que hemos sufrido durante esta temporada. Durante todos los años hemos estado entre treinta y cuarenta árbitros. Pero tengo la impresión de que el fútbol no quiere el fútbol sala. Sí es cierto que entre un presidente nuevo y no sé si defenderá al fútbol sala. Creo que sí".

Durante estos años, Marta García también pisó la élite. "Estaba Sol Fuerza o Viajes Halcón y tuve cuatro o cinco viajes internacionales. He tenido muchísimas anécdotas. Y algunas negativas porque cuando una mujer arbitra por primera vez a los hombres, pues a veces no eran muy amables desde la grada. Pero siempre me he llevado recuerdos bonitos tanto con árbitros como con los equipos. De hecho, ahora hay muchas mujeres que están arbitrando y se va entendiendo mucho más la labor. Yo nunca he entendido a la gente que va a un campo y no tiene un conocimiento claro del reglamento y cualquier cosa para ellos es motivo de insultar o discriminar. Pero si un árbitro falla o hace una apreciación que no sea la adecuada, las críticas son bestiales; pero si un jugador falla a portería vacía, no pasa nada y se le anima. Al final, todos somos personas y podemos cometer fallos. Un reglamento es amplísimo", asegura.
Durante estos cuarenta años, el mundo del fútbol sala ha cambiado mucho tanto en el reglamento como en la tecnología utilizada. Y especialmente para casos como el de Marta García, que actúa como árbitro asistente (el cronometrador o anotador): "Ahora las actas son digitales y nos ha ayudado a hacerlo más rápido. En los partidos escolares hacía mucho frío para realizar las actas y recuerdo que se tardaba mucho tiempo. Ahora es todo mucho más sencillo y rápido".

Y, por último, Marta García se marcha muy orgullosa de cómo ha crecido en número y también en calidad el arbitraje del fútbol sala de Salamanca. "Durante todo este tiempo han pasado muchos chicos y muchas chicas que querían hacer el curso de árbitro para sacarse un dinerillo y siempre hemos sido una familia. Afortunadamente, hay gente que ha llegado a Primera División como colegiados. Hay tres chicos que están en la máxima categoría (Manuel Sánchez Chamorro, Jorge González Moreta y Antonio Navarro) y luego está Jesús Montero en Segunda A", concluye Marta García.




