El 19 de junio de 2010 está guardado en la memoria de todos los seguidores de la extinta Unión Deportiva Salamanca. Cuando la situación agonizaba y el equipo estaba a punto de caer a Segunda División B, un latigazo de Kike López salvó al equipo charro de la quema y le dio la permanencia ante el Villarreal B. Más de trece años después, el fútbol salmantino ha cambiado radicalmente. Ya no está la Unión y surgieron dos proyectos de nueva creación. Unionistas, con su presencia en Primera RFEF y la participación en Copa del Rey, marcha a la cabeza del fútbol charro y este domingo buscará dar la sorpresa ante el Submarino Amarillo.
SALAMANCA24HORAS ha reunido los testimonios de aquella tarde de sufrimiento y, finalmente, alegría para la afición de la extinta Unión con varios de los protagonistas de ese Villarreal B – Unión Deportiva Salamanca. El equipo dirigido por Jorge D’Alessandro estuvo formado por Biel Ribas en la portería; Gañán, Goikoetxea, Murillo y Zamora en la defensa; Jurado, Salva Sevilla, Toti y Perico en la medular; y Linares y Azkorra en punta. Fue Salva Sevilla quien adelantó a los charros en el minuto 21 pero el Villarreal B igualaba pasada la media hora. En el descanso, el ‘Pibe’ metió a Kike López por Toti en el terreno de juego y solo seis minutos después llegó el estallido en forma de 1-2.
“Es un momento que se recuerda toda la vida, fue muy importante tanto individualmente como colectivamente. Y además en el club de mi ciudad. Es una conducción que hace Perico, me la deja de cara y toqué dos veces el balón antes de pegarle con el empeine. Veo que el balón se abre y sabía que iba para dentro. Tengo muy fresco el pitido final, me cogió Biel Ribas en hombros, recuerdo a Jorge D’Alessandro llorando y la afición completamente enloquecida. ¿El fútbol charro? Lo ha cambiado completamente, De haber solo un equipo ahora hay dos. Ojalá algún día pueda volver el fútbol profesional porque Salamanca es una ciudad muy futbolera”, recuerda el ‘héroe’ Kike López.
El ‘24’ había entrado al terreno de juego en el descanso por Toti. El propio Toti desvela cómo se vivieron los minutos finales desde del banquillo: “Yo no quería jugar porque tenía el pubis completamente roto. No estaba para jugar y estuve la primera parte. Comencé la jugada del primer gol y me veía bien. Me quedé en la ducha mucho tiempo porque ya que había forzado, quería jugar más. Ni vi el gol de Kike López. Fueron momentos con muchas lágrimas, porque había sufrido mucho en lo personal y en lo grupal. No sé si me jugué mi carrera ahí, pero muchas veces ni podía jugar. Forcé siempre. Sirvió para ayudar al equipo y salvarse, por eso mereció la pena. Pitó el árbitro el final y salté al campo como un loco para irme hacia la grada, allí estaban mis padres y estuve muy emocionado. Ahora me emociono más porque ya no están y estoy llorando muchos años después. Después fui a por Kike López, que es un currante y siempre nos daba cosas en el equipo. Siempre que salía nos daba cosas y sobre todo nos dio la salvación”.
El goleador de la temporada 2009/2010 fue Miguel Linares. El delantero maño colaboró con diez goles en la salvación de la Unión y relata los interminables minutos finales desde el banquillo. “Se hicieron eternos los noventa minutos y parecía que ellos se jugaban la salvación, por no decir otras cosas. No era normal el ritmo que llevaban, corrían cuando salía la pelota de banda para sacar rápido… y nosotros sabíamos que nos lo jugábamos todos a una carta. Había mucha tensión. Por suerte estuvimos muy bien arropados por la grada. Parecía que nunca iba a llegar el pitido final y el resultado era muy justo. Fueron unos minutos eternos. Cuando el árbitro pitó, recuerdo que saltamos todos completamente locos al campo a abrazarnos. Fueron años muy complicados en la UDS pero le tengo cariño porque fue el primer club profesional que apostó por mí y luego el Elche pagó un traspaso por mí”, explica Miguel Linares con cariño.
El 'multiusos' de esa temporada fue Alejandro Zamora y el madrileño jugó un total de diecinueve partidos en dicha temporada. "Me acuerdo mucho de ese día porque era un todo o nada. Sabíamos que era el mejor filial del Villarreal de la historia. Fue muy importante cómo nos apoyó la afición. Estuvo Biel muy bien en la portería porque ellos tenían mucha calidad y pasamos algunos apuros. D'Alessandro nos hizo creer en nosotros mismos y fue un rayo de esperanza. Nos ordenó y leía bien los partidos con anterioridad. Luego nos afianzaron los resultados y encajábamos poco. Recuerdo que fui un poco el 'multiusos' de la plantilla y acabé jugando como lateral izquierdo. Yo estaba dispuesto a jugar en cualquier posición porque lo importante era sumar al equipo", concluye Zamora sobre la última tarde mágica de la Unión Deportiva Salamanca.




