El piloto Lorenzo Santolino demostró su temple en la tercera etapa del Rally de Portugal, una carrera que se ha consolidado como un "mini Dakar" por su dureza, distancia y la élite de competidores que ha atraído. Tras una jornada extenuante con cerca de 500 kilómetros recorridos, 300 de ellos cronometrados, Santolino cruzó la meta con el neumático trasero de su moto completamente destrozado.
A pesar de haber mantenido un ritmo excelente durante gran parte de la especial, el salmantino se vio obligado a reducir drásticamente la velocidad en los últimos kilómetros para asegurar la llegada. Esta circunstancia le hizo perder el buen tiempo que llevaba, cediendo casi siete minutos con el ganador del día.
"Me he encontrado bien todo el día, he sido menos agresivo para que aguantara el neumático, pero ha terminado totalmente abierto y destrozado, eran pistas muy rápidas. Lástima no haber podido luchar un poco más por hacer una gran etapa. Todavía nos quedan dos para intentarlo", comentó Santolino al llegar al bivouac.
El ganador indiscutible del día fue el también español Tosha Schareina (Honda), quien se ha mostrado imparable y se consolida como nuevo líder del rally.
Santolino, que venía de una inactividad desde su victoria en la Baja España a principios de verano, ha entrado rápidamente en ritmo en este terreno de pistas rápidas y poco técnico en navegación. A pesar del infortunio del neumático, logró terminar la etapa en una meritoria séptima posición, a 6 minutos y 45 segundos de Schareina, manteniéndose en el mismo puesto en la clasificación general.
El Rally de Portugal es puntuable para el Mundial y ha crecido un 40% en distancia este año, atrayendo a la flor y nata del raid, incluyendo al campeón del Dakar, Sanders (KTM), el campeón del mundo Ross Branch (Hero) (retirado el jueves por caída) y todo el equipo Honda.
A Santolino le quedan aún dos etapas para intentar escalar posiciones en esta exigente prueba, que es el gran escaparate previo al próximo Dakar.




