Vicente Moral es uno de los árbitros más carismáticos del fútbol salmantino. Durante los últimos veinte años, el charro ha arbitrado numerosos partidos desde fútbol base hasta Primera RFEF y también ha trabajado como cuarto árbitro en Primera División. En la retina de los aficionados al fútbol queda el ‘rifi rafe’ con José Mourinho. Ahora, se centra en la formación de jóvenes colegiados y también está arbitrando en fútbol playa.
Punto y final a su estancia en el arbitraje profesional. “En realidad, no es que lo vea como un punto y final definitivo. El que es árbitro, lo es toda la vida. Pero son catorce años en la élite y un total de 23 desde que estoy colegiado. He tenido la suerte de llegar a un cierto nivel”.
¿Qué significa el arbitraje para ti? “Significa media vida. No solamente ha sido una faceta deportiva en la que he disfrutado del fútbol, sino que también significó un cambio de hábitos, labrar un carácter, conocer nuevos amigos, me ha hecho saber levantarme ante los fracasos…”.
La espinita del ascenso a Segunda División. “Siento que estuve cerca. O al menos quiero pensar que tuve opciones de ser árbitro de LFP. Es una de las espinitas. Cualquier árbitro desea y sueña a llegar a lo más alto. Fue una pena no llegar más arriba pero también la suerte que tuve de llegar a Primera RFEF”.
Enfocado a la formación. “Obviamente, el arbitraje no va a desaparecer de mi vida. Me gustaría seguir vinculado en la Delegación territorial y en la formación de compañeros. Hay que aconsejar bien a los chicos que tienen que coger el testigo”.
Los insultos al colegiado. “Es una mala costumbre, por no decir otra palabra, de nuestra sociedad. Lo hemos normalizado de forma incorrecta. No va con el espíritu del deporte. Que se insulte al árbitro choca con los valores del deporte. Yo he recibido insultos como el resto de los compañeros y te produce frustración y tristeza. Esta situación ha hecho que muchos dejen el árbitro. Siempre les digo a mis compañeros que tienes que salir al campo sabiendo que te vas a equivocar, aunque intentas acertar el 100%. Lo más importante en la formación es saber sobreponerse al error, tanto durante el partido o con el choque ya acabado. La jugada ya no vuelve. Pase lo que pase, hay que seguir y estar concentrado. No hay nada peor que enmendar un error con otro error”.
¿Alguna vez pensó en dejarlo? “Nunca. Quizás el único momento difícil fue tras mi primer partido de árbitro. Fue un partido de alevines entre el San Agustín y el Pizarrales. Me equivoqué muchas veces y los padres me insultaron mucho. Fui el lunes al despacho de Paco y le dije lo que había pasado. Él me tranquilizo y le dio normalidad a mis errores”.
Su choque con Mourinho. “Lo he dicho muchas veces. Es una anécdota más en mi carrera. La gente se quedó con la trascendencia del equipo y del entrenador. Lo que sucedió fue algo muy habitual. Pasa en el fútbol de élite y también en el deporte base. El mito dice que yo expulsé a Mourinho y solo tuve un encuentro intenso pero ni siquiera fue amonestado. Luego me lo encontré dos veces más y no hubo ningún problema. Fue educado desde que llegué al campo hasta que me fui. He tenido la suerte de tener en los banquillos a Zidane, a Guardiola, a Xavi, a Simeone… Al final, todos hemos sido niños y hace ilusión ver a gigantes del fútbol como Mateu Lahoz, Borbalán, Gil Manzano. Vas con los ojos abiertos de par en par”.
Otras anécdotas. “Me cuesta quedarme con alguna porque son 23 años. Una realidad fue el contraste brutal que te encuentras en la Segunda B. Yo tuve la suerte de pitar en La Romareda o en el Carlos Tartiere y el siguiente en Villanueva del Fresno (Badajoz) un Sporting Villanueva – Jaén. Llegué al campo con un Google Maps pero el campo no tenía focos, estaba en cuesta, el vestuario no tenía ducha, luz ni internet y el presidente no nos pagó el recibo porque no había llegado con la recaudación del partido. En Lemona suspendí un partido porque nos llegaba el agua por la rodilla”.
Próximos retos. “Ahora mismo estoy más allá del silbato. Ahora mi objetivo es llegar a lo máximo posible en la arena. Ahora estoy en fútbol playa, en el Campeonato de España de Clubes. Tengo cuarenta años recién cumplidos y cuenta con desventaja sobre algunos compañeros. Me gusta mucho la modalidad porque es muy divertida y espectacular. Me llena mucho. Fuera del campo, pues estaré en la parte formativa y ejecutiva a nivel provincial para que mejoren las cosas”.




