La diabetes afecta a más de 5 millones de personas en España. Tener sed o hambre excesivos, fatiga u orinar de forma frecuente son algunos de los síntomas que pueden presentar las personas que la padecen. A estos problemas físicos se les suman los psicológicos, ya que la afección a veces se acompaña de trastornos mentales, siendo la ansiedad y la depresión los más comunes. "Impacta el cambio de vida o pensar que se trata de una enfermedad crónica que no tiene cura", sostiene Belén Bernal, presidenta de la Asociación de Personas con Diabetes de Salamanca.
Asumir la enfermedad tras el diagnóstico
Recibir el diagnóstico de una enfermedad no es fácil y puede suponer un gran impacto inicial. En el caso de la diabetes, y como ya hemos adelantado, sus pacientes tienen que enfrentarse a una afección crónica que, a día de hoy, no tiene cura, así como a un cambio en los hábitos de vida. “Al principio, se te junta el cielo con la tierra, lo ves todo muy negro, pero luego no es tan difícil de llevar”, señala Bernal.
El punto de partida es aún peor cuando la enfermedad se presenta de forma repentina o inesperada. “El asumir la nueva condición puede traer un desequilibrio psicológico. La vida del paciente cambia en numerosos aspectos: tiene que aprender, dominar y practicar sin error el sistema de tratamiento en el que la administración de insulina, la dieta y el ejercicio físico no siguen patrones constantes, sino que estarán sometidos al control y consideración del sujeto”, defiende Teresa Gallego, doctora en psicología por la Universidad de Salamanca, en la tesis ‘Estado de ánimo en pacientes con diabetes mellitus’.
Para poder asumir el control diario de la enfermedad, la educación diabetológica es de gran importancia. “Cuando te diagnostican una diabetes es como cuando te sacas el carné de conducir. Te han dicho lo que tienes que hacer, aún no dominas, pero poquito a poco te vas familiarizando y viendo que puedes llevar una vida totalmente normal, aunque con unos cuidados que antes no tenías”, añade la presidenta de ADS. Esos cuidados pasan por seguir una dieta saludable, evitar el sedentarismo y la obesidad, y tener controlada la hipertensión y el colesterol.
La diabetes y los trastornos emocionales

Una vez que se convive con la enfermedad, “lo más difícil es estar bien controlado todos los días y eso sí que puede causar un poquito de ansiedad. Afortunadamente, ahora con los sensores es mucho más fácil”, mantiene Belén, que agrega que: "Ante una adversidad, un problema o incluso una satisfacción, la glucemia puede subir... o bajar. A cada uno le hace un efecto". La ansiedad, la depresión y emociones como la rabia o la hostilidad se asocian precisamente con unos peores controles de glucosa. Por ello, “las relaciones personales y las profesionales pueden afectar al paciente hasta el límite de constituir agentes de desequilibrio metabólico”, afirma Teresa Gallego en su tesis doctoral.
Asimismo, hay síntomas que, tal y como advierten los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, se pueden confundir con la depresión o la ansiedad cuando en verdad se trata de distrés por diabetes. Hablamos de los pacientes que se sienten desanimados o frustrados por lidiar a diario con el cuidado de la diabetes y ver que, aunque se esfuercen mucho, no obtienen resultados o les aparece otro problema de salud relacionado con la enfermedad. “Estos sentimientos pueden llevarlo a descuidarse y tomar hábitos poco saludables. Les pasa a muchas, si no a la mayoría, de las personas con diabetes después de llevar años manejándola”, recoge el CDC.
Cualquier afectado puede tratar el distrés por la diabetes de diversas formas: consultando a un endocrinólogo; pidiendo a su médico que le derive a un profesional de la salud mental; centrándose en una o dos metas pequeñas para el manejo de la enfermedad o uniéndose a un grupo de apoyo para poder compartir sus pensamientos y sentimientos con otros pacientes que tengan sus mismas preocupaciones. Otra opción es asistir a una asociación como la que preside Belén Bernal y que está formada por personas con la misma afección o con familiares que la padecen: “Le vamos poniendo lucecitas a esa oscuridad con la que vienen al principio”.
Miedo a sufrir complicaciones

Según expone Teresa Gallego, "el sujeto debe de afrontar una serie de temores como son las hipoglucemias o las consecuencias de la enfermedad a largo plazo". Afortunadamente, las complicaciones de la enfermedad, así como el miedo a padecerlas, se pueden prevenir con una buena educación diabetológica: "Necesitamos que los profesionales tengan formación en diabetes para podérsela dar a las personas que la padecen y que así estén informadas y que en los colegios haya enfermeras, ya que los más pequeños no pueden ponerse la insulina", defiende Belén Bernal. "Estando bien controlado puede que no llegen a aparecer las complicaciones y, si aparecen, se retrasan muchísimo", continúa diciendo.
"Es muy importante el cumplimiento de las indicaciones de los tratamientos para evitar graves consecuencias", añade la doctora en psicología en ‘Estado de ánimo en pacientes con diabetes mellitus’, donde también resalta la importancia de la familia: "Su apoyo es fundamental para llevar a cabo un tratamiento".




