La recién constituida Coordinadora Estatal en Defensa del Ferrocarril Público, Social y Sostenible celebra, entre el 13 y el 19 de noviembre, la ‘Semana de lucha por el ferrocarril’, en la que se organizarán movilizaciones y acciones por todo el territorio nacional para reclamar la defensa y la mejora de la red ferroviaria.
Uno de los objetivos principales de esta acción es denunciar y evitar los recortes anunciados en este sector, con el fin de ampliar los servicios de los trenes de cercanías y regionales. La Coordinadora ha alertado sobre el alto porcentaje de la inversión –un 70 por ciento- que va a ir a parar a la Alta Velocidad, mientras que el 96 por ciento de los viajeros que utilizan el tren optan por cercanías y media distancia.
La Coordinadora Estatal considera el AVE un medio de transporte “caro, minoritario y muy deficitario”, frente a un modelo de tren más “asequible, mayoritario y socialmente rentable” que, además, puede conectar en una misma red a grandes ciudades y al mundo rural. “El tren es el transporte más eficiente y respetuoso con el medio ambiente, así como el que mejor vertebra el territorio”, ha señalado.
El modelo de ferrocarril que la Coordinadora Estatal en Defensa del Ferrocarril Público, Social y Sostenible propone se resume en los siguientes puntos:
1. El ferrocarril debe seguir siendo un servicio público y de titularidad pública, en el que prime el beneficio social y medioambiental que supone para el conjunto de la sociedad.
2. Por su respeto al medio ambiente, rentabilidad social, mínima ocupación de suelo, cohesión territorial y ahorro respecto al transporte privado y por carretera, el ferrocarril debe ser el modo de transporte social por excelencia, prestando un servicio asequible a toda la sociedad.
3. Las infraestructuras de transporte deben contar con la Evaluación de Impacto Ambiental. Asimismo, su componente socioeconómico debe resultar prevalente, para asegurar la rentabilidad social que las justifique y para evitar infraestructuras ruinosas. Las cuentas del ferrocarril deben considerar el ahorro en externalidades que supone para la sociedad en comparación con otros medios de transporte.
4. Las inversiones en infraestructuras de transporte deben favorecer de forma prioritaria al ferrocarril normal (no a la alta velocidad), compensando el largo abandono que ha sufrido.





