La Navidad es una época para pasar con la familia y seres queridos. Pero hay muchas personas que, por diferentes circunstancias, no pueden. Ya no hablamos de aquellos que trabajan o que se encuentran a miles de kilómetros de su hogar, sino de aquellos que, por mala suerte, infortunios o malas decisiones, han perdido a esos vínculos que tanto añoran.
Pero en muchas ocasiones, la vida ofrece una segunda oportunidad que esta agente agarra sin dudarlo. Pese a que, probablemente, no es la situación que hubieran imaginado en sus mejores sueños, la mayoría se muestran agradecidos por tenerla.
Esta nueva oportunidad se ofrece, mayoritariamente, gracias a los recursos humanitarios que o bien instituciones o bien asociaciones sin ánimo de lucro ofrecen. En Salamanca, uno de los mejores ejemplos es Casa Samuel, de Cáritas Diocesana, donde desde hace 25 años se atiende a las personas más desamparadas que, además, sufren el VIH o una patología asociada del mismo. Y sin embargo, es uno de los lugares donde más vida hay de toda la ciudad, ya que tanto usuarios como trabajadores y voluntarios hacen que esa casa sea más que un hogar.
En estas fechas tan señaladas, los usuarios de Casa Samuel lo pasan un poco peor. Así lo explica a SALAMANCA24HORAS la coordinadora de este recurso, Pilar Plaza Martín. Pero, para hacerles más llevadera la Navidad, desde Cáritas organizan una serie de actividades que consiguen sacar más de una sonrisa entre todas estas personas.
Así, el pasado domingo, 22 de diciembre, todos los habitantes de Casa Samuel se reunieron para celebrar, junto al Coro de San Juan Bautista, una actividad cuya dinámica era cantar canciones todos juntos además de pronunciar unas palabras de esperanza y optimismo que les hicieran coger fuerza de cara a las navidades.
Unas navidades que comenzaron en Nochebuena con un bingo y unos villancicos antes de la cena. Eso sí, tal y como detalla la responsable de Casa Samuel, una jornada “tranquila” para pasar en paz y armonía. Durante el resto de la semana continuarán como el resto del año, y así hasta el próximo martes.
Porque en Nochevieja volverá a celebrarse una jornada especial. Los que quieran -y puedan- ir a la Plaza Mayor a tomar las uvas, asistirán; el resto, se quedarán en la casa festejando la entrada al nuevo año acompañados por muchos de los voluntarios, a los que ya consideran familia, que acudirán; y de antiguos residentes de Casa Samuel, que también van a hasta este recurso de Cáritas para compartir su tiempo con quienes fueron sus compañeros y sus ‘cuidadores’ y, sobre todo, paliar esa soledad que todavía les persigue.
“Muchos no tienen relación con la familia; otros, sólo por teléfono”
Pilar Plaza comenta que muchas de las personas de Casa Samuel no tienen relación con sus familias, por lo que no acuden a visitarlos durante estas fechas. “Otras sí y, si pueden van. Pero no suele ser mucho, un par de horas más o menos”, prosigue, concretando que hay otros muchos que están empezando a retomar la relación por teléfono, pero que por el momento no pueden -o no quieren- ver a sus seres queridos.
Esto hace que los voluntarios de Casa Samuel sean, para la mayoría de usuarios, “su familia”. Aunque se trabaja en turnos, al final las personas que se desempeñan allí están “las 24 horas del día con ello”, y esa implicación es verdaderamente agradecida por parte de las personas que viven en este recurso de Cáritas.
Sobre todo en estos “días tristes en los que todo el mundo está con su gente y se va de vacaciones, y ellos no”, lamenta la coordinadora de Casa Samuel. Por ello intentan darle un toque navideño a la casa, aunque “no especialmente significativo”, pero que sí sea más cercano de lo que ya es.
Unas navidades tristes por tras varios fallecimientos
Estas navidades, además, serán especialmente tristes en Casa Samuel, ya que 2019 ha sido “un año de muchos fallecimientos, con personas de la casa y muy allegadas”. Por eso, los voluntarios intentarán darlo “todo, más aún” y así sacar una sonrisa a aquellos que han perdido a un amigo y se sienten más solos. “Cada uno, a su manera, lo expresa como puede. Unos más y otros menos”, asegura.
Este año, igualmente, ha sido un año en el que el número de voluntarios en Casa Samuel ha disminuido ligeramente. Por ello, la coordinadora invita a todas esas personas que quieran colaborar a acercarse a Cáritas y preguntar por los programas de voluntariado. “Y si quiere ir a Casa Samuel, se le deriva”.
Y es que mucha de la gente que colabora en este espacio es estudiante “que termina la carrera y se va”. Otros, sin embargo, llevan los 25 años de voluntarios, lo que supone un especial agradecimiento. Esa gente mayor predomina más que la joven, por lo que Pilar hace un llamamiento a todos los jóvenes “de Salamanca y de fuera”.
Deseos para 2020: Un poco más de ayuda y que la gente se conciencie sobre el VIH
“Como en todos los sitios, haría falta más ayuda”. Pilar Plaza no lo duda, ya que pese a que no ha habido ningún cambio específico tras las elecciones y se siguen recibiendo las mismas subvenciones por parte del Ayuntamiento, siempre se podría llegar un poco más lejos, ya que hay gastos que no se cubren y a los que se destinan fondos propios de Cáritas.
Y es que Casa Samuel seguirá prestando este servicio, aunque la coordinadora desearía que “ojalá no estuviésemos, porque eso sería que no haríamos falta”, cree. Sin embargo, la sociedad sigue mostrando un gran desconocimiento sobre el VIH y rechaza y estigmatiza a quienes padecen esta enfermedad.
Así, Pilar también pide a los políticos que no obvien este tema y destinen más fondos. Sobre todo porque “cada vez hay muchos más contagios de jóvenes” que, aunque no suelen acudir a la casa -porque se destina más a personas en riesgo de exclusión o que no tienen recursos-, sí se están viendo afectados por una patología que aumenta su prevalencia.




