El Cristo de la Liberación es una de las obras más recientes de la Semana Santa de Salamanca. Data de 1988 y, para su elaboración, Vicente Cid Pérez utilizó materiales poco tradicionales: pasta de resina y alabastro, lo que la hace más pesado. "El paso procesional original con el que fue creado es espectacular, con un gran valor artístico, pero se tuvo que suprimir después del primer año. Aportaba mucho más peso y era imposible cargar con él", reconoce Roberto Muñoz, hermano mayor de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz.
La imagen se desprendió de su paso, labrado enteramente en madera, para facilitar el desfile de los costaleros, pero desde la Hermandad guardan la esperanza de que "en algún momento pueda volver a ver la luz". Actualmente, son treinta hermanos los que se encargan de trasladarlo desde el Cementerio de San Carlos Borromeo al Colegio Mayor del Arzobispo Fonseca para que salga en procesión en la madrugada del Sábado Santo.
La Semana Santa de Salamanca cuenta con otras imágenes que suponen un reto para los cofrades que han de cargar con ellas. "Nuestros dos pasos son muy pesados", admite Antonio José Caballo, hermano mayor de la Congregación de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Santo Entierro. Este último consta de seis figuras a tamaño natural que representan el camino del sepulcro de Jesús portado por Nicodemo y José de Arimatea y pesa unos 1.000-1.100 kilos. "Es cargado por un único turno de cuarenta hermanas y hermanos", mantiene.

El paso de Jesús en la Calle de la Amargura es aún más ponderoso pese a contar con una figura menos (5): unos 1200-1300 kilos distribuidos entre veintiocho hermanos en dos turnos de carga -cada uno soporta alrededor de unos 40-45 kilos sobre sus hombros-. "Las andas sobre las que van las imágenes son de madera macizo y no han sufrido ninguna variación desde 1939", añade.

El esfuerzo de los hermanos de la Seráfica Herrmandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía es igualmente notable. Los pasos de Nuestro Padre Jesús ante Pilato y Nuestro padre Jesús en su Prendimiento, los misterios que abren la procesión, pesan en torno a los 1.000 kilos y requieren entre 36 y 44 cofrades. La Dolorosa, por su parte, alcanza los 1.300 kilos y es portada por 36 personas. Todas estas figuras desfilan sobre andas de carga interior talladas en madera con motivos de inspiración renacentista.









