Salamanca ha vuelto a mirar este sábado hacia las alturas con una de sus tradiciones más singulares: la subida del Mariquelo a la Catedral. Una cita que alcanza ya su 40 edición y que, un año más, ha reunido a salmantinos y visitantes pendientes de cada paso de esta ascensión.
La jornada ha tenido además un marcado carácter solidario. En esta ocasión, la iniciativa se ha celebrado en apoyo a los niños, familiares y cuidadores vinculados a organizaciones asistenciales de la ciudad: a la Asociación Parkinson Salamanca, ASDACE y la Asociación Española Contra el Cáncer en Salamanca.
Una nueva edición de esta singular tradición que ha vuelto a combinar identidad salmantina y compromiso social.
Cabe recordar que la tradición del Mariquelo tiene su origen en el terremoto de Lisboa de 1755, que provocó daños en la torre de la Catedral Nueva de Salamanca, aunque el templo resistió sin que se registraran víctimas mortales. Como muestra de agradecimiento, se estableció la costumbre de que cada víspera de Todos los Santos una persona subiera hasta la campana para tocarla y comprobar la inclinación de la torre.



