La idílica isla de Madeira se ha convertido en una cárcel para los cientos de españoles que se han quedado atrapados en ella por la cancelación de sus respectivos vuelos. Un incendio forestal iniciado el pasado miércoles, 14 de agosto, y las fuertes rachas de viento que azotan la región portuguesa son los causantes de que esos turistas se hayan visto obligados a cambiar las toallas en la playa por las colchonetas en el aeropuerto.
Entre los afectados se encuentra una familia salmantina, tal y como relata uno de sus miembros, R., a este medio: "Llegamos el 12 de agosto a Madeira y teníamos la vuelta el día 16 a las 15:40 horas. Estuvimos dos horas esperando y a las 17:30 horas nos dijeron que nuestro vuelo se había cancelado". Los charros, junto a turistas de otras partes de España, tuvieron que pasar la noche en el aeropuerto de la isla a la espera de que les reasignaran en otros aviones o les dieran alguna solución. "Había gente que necesitaba medicación y no había salida hasta dentro de una semana o diez días".
"Nuestra compañía nos mandó un correo diciéndonos que podíamos solicitar un reembolso o coger otro vuelo de forma gratuita. Buscamos otras combinaciones, incluso con destino a otros países, y ferris a las Islas Canarias, pero no había forma de salir durante los dos primeros días. Dependías del avión", sostiene R. Ante la imposibilidad de abandonar la isla, la incertidumbre y la frustración se adueñaron de los viajeros afectados, con numerosas preguntas sin responder: "¿Esto va a acabar alguna vez? ¿Vamos a poder salir? Da mucha impotencia".
Cuatro días después, los salmantinos han encontrado una forma de volver a la peninsula, aunque sea en vuelos distintos. "Tenemos billetes diferentes. Mi hermano y mi padre viajan este martes y mi madre y yo, el jueves. Estamos desperdigados y con la incertidumbre de si podremos salir o no. Es un aeropuerto muy complicado. Si las rachas de viento superan los 25 kilómetros por hora, no dejan despegar ni aterrizar".
Más gastos y vacaciones forzosas

Tras pasar la primera noche en el aeropuerto, la familia charra decidió alargar su estancia en el alojamiento donde se hospedó durante sus vacaciones. "Por suerte, tenían disponibilidad". Los costes, por el momento, están corriendo a su cargo, aunque la compañía aérea ha prometido responsabilizarse de ellos y de los gastos en comida. "Nos dijeron que les pasáramos todas las facturas. A ver cuánto tardan en abonarlas".
FACUA-Consumidores en Acción recuerda precisamente que todas las personas afectadas por las cancelaciones de vuelos tienen derecho a comida y alojamiento en un hotel, tal y como recoge el artículo 8 del Reglamento Europeo 261/2004. La asociación también se compromete a valorar cada caso para "realizar las correspondientes actuaciones y reclamar las cantidades que sean oportunas".
Al alargamiento de la estancia y al consecuente aumento de los gastos se le suma otro inconveniente: el no poder cumplir con las obligaciones laborales pertinentes. "Todos trabajamos esta semana. Hemos tenido que pedir vacaciones forzosas". Afortunadamente, sus respectivas empresas han entendido la situación a la que se enfrentan desde la semana pasada en Madeira: "Han sido muy comprensivos".
Situación inesperada
El incendio forestal se originó el miércoles 14 de agosto en Ribeira Brava. No tardó en propagarse al municipio colindante de Câmara de Lobos a causa de los fuertes vientos. Mientras, otros rincones de la la isla vivían ajenos a este desastre natural. "Hay mircroclimas. Nosotros nos encontrábamos en Faial, en la zona norte, donde no sopla nada el aire. Por eso nos sorprendió la cancelación".
De esos días de vacaciones en la famosa isla portuguesa, y pese a los imprevistos que surgieron posteriormente, la familia salmantina guarda un grato recuerdo: "No nos arrepentimos del viaje. Hemos estado bastante bien. El lugar nos ha encantado y recomendamos visitarlo". Eso sí, teniendo en cuenta las peculiaridades de su aeropuerto, considerado como uno de los más peligrosos del mundo, según la BBC, por su ubicación y la velocidad de las corrientes de aire en la zona.




