Con la vuelta al cole, regresa una problemática que aún sigue vigente en las aulas y que constituye una asignatura pendiente en los centros educativos: el acoso escolar o bullying, que, a día de hoy, se extiende con frecuencia a las redes sociales. Muchos padres temen que sus hijos sean víctimas de este maltrato, pero no todos saben cómo afrontarlo o reconocerlo.
SALAMANCA24HORAS ha hablado con Carmen Guillén, presidenta la Asociación Bullying y Ciberbullying de Castilla y León (ASCBYC) sobre las actitudes que nos permiten identificar el acoso escolar y sobre los pasos a seguir una vez descubierto el problema. También de la gestión insuficiente de muchos centros y de la necesidad de educar en el uso de Internet y de formar al profesorado.
- ¿Cómo deben actuar los padres cuando se enteran de que su hijo o hija sufre bullying?
- Lo primero que tienen que hacer es escuchar al niño o al adolescente sin enjuiciarlo ni prejuzgarlo. A veces quitamos importancia a lo que nos están diciendo y detrás de todo eso nos encontramos con que hay cosas muy importantes. Entonces, hay que escucharlo y mostrarle apoyo, evitando insultos o agravios hacia el profesorado o hacia otros alumnos. Ante esto, normalmente hay que contactar con el tutor de nuestro hijo o hija para hablar de esta situación e intentar buscar soluciones. En caso de que haya agresiones, indudablemente se debe acudir a un centro sanitario para que levante un parte de esas lesiones. Si el acudir ante el tutor e intentar que haya una solución no funciona, pues igualmente hay que denunciar en el centro educativo, pidiendo la apertura del protocolo de acoso escolar, que está vigente en todas las comunidades y, si sucede en las redes sociales, el bullying tiene que ser denunciado a los Cuerpos de Seguridad del Estado.
- ¿Y los padres de los agresores?
- También deben de escuchar a su hijo. Ante todo, hay que asumir esta situación sin disculparla ni echarle la culpa a otras personas de ella. Tenemos un problema y hay que ponerle una solución. Tienen que asumir esa situación, escuchar a su hijo, sus razones, ayudarle a comprender la gravedad de lo que está haciendo y que esas conductas no se pueden tolerar, que pueden ser constitutivas de delito y llevar a compañeros a extremos como el suicidio o a sufrir un estrés postraumático durante toda su vida. Esto no es una broma, no es un juego. Por supuesto, hay que poner normas, poner límites y acatar las posibles consecuencias que se deriven de todo esto. También deben colaborar con el centro educativo en el esclarecimiento de los hechos y, si no se ha abierto aún el protocolo específico o de actuación, que se abra para que se verifique todo y ponerle solución.
- ¿Cómo suele comportarse un niño que sufre acoso escolar?
- Hay estadísticas que dicen que pueden pasar hasta 13 meses sin que el niño o niña diga lo que le está pasando, pero sí que es cierto que hay señales o alertas que nos pueden indicar que puede haber acoso escolar. Hay una tristeza, un ánimo decaído, a veces lloran sin que haya una causa aparente, objetos personales o materiales como mochilas vuelven a casa rotos o desaparecen sin más, se suelen aislar, hay alteraciones en la comida o en el sueño, tienen muchas pesadillas o insomnio, vómitos, dolores de cabeza o de tripa. Generalmente, hay un descenso brusco en el rendimiento escolar, aunque no siempre, pero es muy llamativo también. Luego, si vemos golpes, arañazos o moretones para los que no hay una explicación o por los que pensamos que nos pueden estar mintiendo... porque a veces nos pueden mentir sobre lo que les está pasando. Dicen que se han hecho daño jugando al fútbol o que se han dado un golpe contra una mesa para evitar que se sepa el origen de esos golpes. A grandes rasgos, estos son los síntomas habituales que pueden indicar que algo está pasando.
- ¿Qué otras actitudes deben alertar a los padres?
- Un niño que antes era muy alegre y que de repente ya no lo es o que se aísla o que cambia de ruta para ir al colegio. O que de repente ya no quiere tener trato con las amistades que tenía o que iba súper contento a una actividad y ya no quiere ir a ella... Ese tipo de conductas siempre nos pueden alertar de que algo está sucediendo, porque muchas veces el acoso escolar se extrapola a actividades extraescolares o deportivas, campamentos, catequesis... a otros sitios que no son el propio colegio, pero donde sí coinciden con compañeros del mismo.
"El problema que tenemos en las redes sociales es que en España nunca ha habido una educación digital"
- Muchos padres optan por cambiar de colegio a sus hijos cuando son víctimas de acoso escolar, ¿es lo correcto?
- A veces es mejor tener paz que razón y cuando no hay interés ni soluciones.... es el único camino que queda. ¿Acertada? Lo acertado es que no se fuera nadie, que no tuviera que salir ningún alumno del colegio. Sí que es cierto que a veces es la única opción que te ofrecen, por lo que muchos padres optan por sacar a sus hijos del colegio y llevárselos, pero no olvidemos que el problema no se soluciona, porque realmente la persona que ha originado ese tipo de situación queda en el centro y mañana pillará a otro y le hará lo mismo. Entonces, no es lo más indicado, aunque es lo que más se hace.
- Hoy en día, el bullying se extiende a las redes sociales. ¿Cómo pueden controlar los padres el uso que hacen sus hijos de Internet?
- El problema que tenemos en las redes sociales es que en España nunca ha habido una educación digital. A los niños se les da un teléfono, se les da un ordenador, pero no se controla lo que hacen con ellos. Tú no dejarías un coche a un niño, ¿no? Entonces, ¿por qué le dejas un móvil sin decirle cómo funciona ni los riesgos que corre? Creo que el problema de las redes sociales es el mal uso que se hace de ellas y que no se educa en su uso. Inevitablemente, siempre es mejor educar que prohibir. Y hay que tener un control, un control parental para ver dónde se meten nuestros hijos y hay que decirles que detrás de un ordenador o de una pantalla hay ciertos peligros que pueden derivar en situaciones muy graves e incluso llevarse por delante su propia vida.
- ¿Crees que el acoso escolar se gestiona bien en las aulas?
- No. Todavía se tapa mucho el acoso escolar en las aulas y muchas actuaciones son totalmente incorrectas. Creo que debería ser obligatoria la formación al profesorado y en las universidades para toda la gente que vaya a dar clase o a tratar con niños. Es algo que debe implantarse de manera obligatoria y oficial, porque es evidente que cada caso que hay es un fracaso en una sociedad que no sabe gestionar este tipo de cosas. No generalizo, pero mayoritariamente la gestión que se hace en los centros escolares no es la correcta.
- ¿Qué debería cambiar?
- Muchas cosas. Cuando hay un problema, lo primero que hay que hacer es admitirlo y a veces no se hace. Entonces, creo que al acoso escolar hay que ponerle nombre y no se puede llamar conflicto de convivencia ni cosas de niños ni decir que esto es una moda o cosas por el estilo. Es como cuando vas al médico porque tienes una serie de síntomas y te hacen pruebas hasta saber que es lo que tienes para ponerte en tratamiento, pues con el acoso escolar ocurre lo mismo. Hay que llamar a las cosas por su nombre para ponerles un tratamiento. Si tenemos un problema, debemos admitir que lo tenemos. Nos topamos también con la Ley del Menor, por la que los menores de 14 años son ininputables y muchos lo saben. Entonces juegan con eso y es algo que también debe cambiar. Se deben aplicar las leyes, los reglamentos internos de los colegios y se deben gestionar las cosas de otra manera. Si queremos cosas distintas, no podemos hacer siempre lo mismo y eso es evidente y la sociedad tiene que tener presente que esto es un maltrato como lo es la violencia de género, el maltrato animal o el moving laboral y se tiene que tratar como lo que es, como un maltrato de los que lamentablemente hay muchos en esta sociedad.




