En el año 2012 Salamanca Acoge y Fundación General firmaron un conveniodel cual han realizado varias acciones con el objetivo de concienciar de los beneficios de una buena gestión de la diversidad. Este miércoles celebran unajornada empresarial dedicada a reflexionar sobre la influencia de la diversidad en los equipos de trabajo.
Los profesionales que asistan tendrán un tiempo para presentarse y reponder a las preguntas que le formulen con la finalidad de conocer el punto de vista del tejido empresarial salmantino, su experiencia y su reflexión sobre la diversidad y los equipos.
A continuación, Salamanca Acoge presentará algunas pistas/claves para la acción y pautas o consejos para una buena gestión de la diversidad enlos equipos de trabajo a través del taller dinámico de formación.
“Las evidencias demuestran que incorporar trabajadores y trabajadoras de distintas edades, orígenes, nacionalidades, etnias, culturas, capacidades etcétera; y gestionar las diversas aproximaciones y perspectivas que cada persona, desde su diferencia, tiene con respecto al trabajo que desempeña, es un factor que impacta positiva y directamente sobre la productividad, los procesos de decisión, la habilidad para atraer y retener el talento y el rendimiento económico”, afirma Red Acoge.
Añade que en este contexto “es especialmente significativa la dimensión cultural dado el impacto que tiene sobre los individuos. La cultura es un elemento complejo y subjetivo; complejo porque la cultura tiene distintas aristas que van mucho más allá del origen nacional; y subjetivo porque cada persona vive la cultura, aún compartida por el grupo al que pertenece, de manera distinta, ya que influyen las vivencias y características individuales así como los diferentes grupos de identidad con los que se identifica en función del género, edad, etnia, origen nacional, capacidades, orientación sexual, religión, estatus económico y otros factores que condicionan los marcos de referencia de cada individuo. La cultura es la que determina nuestros valores, actitudes y comportamientos, y es por ello un elemento transversal respecto al resto de variables de la diversidad”.
Algunas claves
Una de las primeras condiciones para que los miembros del equipo desarrollen la actitud de cooperación es que reconozcan y valoren como positivas las diferencias en la forma de pensar y de actuar de las personas. El equipo de trabajo valora la heterogeneidad. Si se quiere que todos piensen y reaccionen de la misma manera, se mata la creatividad de las personas y el equipo se convierte en un grupo adiestrado para que ejecute algo que ya está establecido por el sistema.
Un equipo eficiente está formado por personas diferentes en ideas y en intereses personales, pero, al mismo tiempo, conscientes de que, al poner en común sus conocimientos y sus esfuerzos, pueden construir ideas nuevas y proyectos nuevos que integran las ideas y los proyectos individuales. En la medida en que estas ideas y estos proyectos son transferidos a la organización, el trabajo en equipo favorece el cambio organizacional.
Las empresas, instituciones privadas y de gobierno tienen su propia cultura organizacional, creencias y costumbres. Las organizaciones operan con una estructura organizacional diversa que la singulariza de otras empresas y entidades; y que igualmente tiene características visibles y no visibles. Su compromiso de inclusión de las diversidades lo define la capacidad que tiene la empresa para integrar a todos sus recursos humanos en pro de avanzar hacia objetivos comunes y compartidos; hacer coincidir los valores, estructura y objetivos corporativos con las preferencias y necesidades diversas de sus Recursos Humanos.
Para extraer ventajas competitivas del trabajo en contextos diversos de profesionales de distintas procedencias y culturas es básico saber tratar con las diferentes formas de pensamiento y concepciones de la realidad que estas aportan.
Crear una fuerza laboral diversa y evitar la homogeneidad de la plantilla. Para lograrlo se recomienda definir los puestos en función de las competencias necesarias para ejercerlos y no en función de características sociodemográficas, que para nada definen la adecuación de una persona al puesto.
Aprender a identificar los momentos. No se trata de implantar políticas individualizadas para todos en todos los momentos. “La diversidad es beneficiosa para generar ideas, pero no siempre es buena para ejecutar un proyecto. Habrá momentos en los que esa diferencia tendrá que supeditarse a los objetivos de ejecución común y en otros momentos esa diversidad tendrá que florecer. Esa es la clave de gestión: saber en qué momentos las normas comunes predominan sobre la diferencia y cuándo las diferencias pueden tener su máxima libertad para poder aportar”.
Tomar conciencia de los propios prejuicios y estereotipos. Ponerse en el lugar del otro (empatía): “Lo que para mí es evidente puede no serlo para otras personas”. Y huir del yo trato a todo el mundo por igual: Lo justo es ser equitativo, no igualitario.




