Salamanca se ha convertido en los últimos años en un referente en cuanto a donantes de órganos. A través de la unión de diferentes servicios del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, se ha conseguido salvar diferentes vidas, alargar las mismas de las personas afectadas y por ende, la felicidad de sus familiares. Por este motivo, el hospital de Salamanca ha querido reconocer la labor de los donantes y receptores con una estatua que será visible en la entrada del paseo de San Vicente.
Solamente en 2026, en los dos primeros meses del año se realizaron 14 trasplantes de riñón, tres de ellos de donantes vivos y otros 11 de personas fallecidas, lo que indica que la solidaridad en Salamanca no tiene límites. De este modo, son cada vez más las personas que firman ese consentimiento de donar órganos, un incremento que se ha hecho latente con el aumento de la lista de espera con aumento respectivo de pacientes.
Echando la vista atrás, en 2025, según los datos de la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León, se realizaron 174 trasplantes renales en la región, mientras que a nivel nacional fueron 2.547 personas las que donaron sus órganos tras fallecer, lo que hizo que gracias a esas donaciones y a las de 408 personas que donaron un órgano en vida, se pudieran realizar en total 6.335 trasplantes de órganos.
A las donaciones de riñón que se destacaron durante el miércoles, 3 de junio, también habría que sumar otras de las cirugías más importantes que se iniciaron en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, los trasplantes de pulmón.
SALAMANCA24HORAS ha querido conocer de cerca cómo han sido este tipo de donaciones, algunas realizadas en vida y otras después de ellas. Entre ellos, se encuentran la familia Rebolleda Fuertes, con José María Fuertes Mondaños, Callet Rebolleda Fuertes y Kyrian Rebolleda Fuertes; la ‘Familia ALCER’, con Concha Hernández y Basilio Hernández; Puri Hernández, que no ha dudado en dejar una ofrenda; y Guadalupe Hernández, que donó su propio riñón a su hermano.
La familia Rebolleda Fuertes, de no confiar en la Sanidad al eterno agradecimiento en Salamanca

José María Fuertes Mondaños y sus hijos, Callet y Kyrian Rebolleda Fuertes, han estado presentes en el acto que ha tenido lugar en Salamanca a las puertas del hospital. En el mismo lugar, han recibido el reconocimiento por parte del CAUSA que han realizado a Marina Rebolleda, mujer y madre que fue donante de órganos una vez que falleció de cara a ayudar a otras personas que nunca la conocerán, porque ese es el fin primero de este acto, donar sin buscar ese agradecimiento.
Desde la localidad zamorana de Toro, no han dudado en indicar que “este reconocimiento ha sido duro porque está todo muy reciente, pero muy bonito. Es algo que merece la pena”. Además, han destacado el trato cercano que se tuvo desde los diferentes servicios del hospital de Salamanca donde “más que médicos son gente humana, gente que está ahí en todo momento”. Como es lógico, José María ha hecho hincapié en otra de las ideas más importantes en cuanto a la donación de órganos, donde “esté donde esté, seguro que lo está viendo. Yo creo que está orgullosa de que estemos aquí, tanto como nosotros”.
Los dos hijos también han estado presentes en el acto, destacando el trato recibido por el CAUSA: “Cuando recibimos la noticia fue algo muy positivo. Al final pensé que mi madre salvará una vida aunque la de ella no se haya podido salvar”.
Por otro lado, el seguimiento que se hizo tras el fallecimiento de Marina fue otro de los motivos más gratificantes para la familia, sin conocer exactamente a qué cuerpo se donó su corazón, pero sabiendo que una familia de Madrid iba a ser más feliz. Callet ha finalizado con otro mensaje de esperanza en la Sanidad: “No le tenía mucha confianza a los hospitales y a los médicos, pero aquí sí. Han tenido muy buen trato en Salamanca”.
La familia ALCER: mujer donante e hijo de padre receptor
Concha Hernández y Basilio Hernández han sido otras de las dos personas que no han dudado en estar presentes en el acto. La primera de ellas por ser donante de riñón para su marido, mientras que en el caso del segundo por ser su padre beneficiario de un riñón. Ellos mismos se han bautizado como la Familia Alcer.
Concha, en el momento que supo que podía donar un riñón a su marido, no dudó en convertir el acto en una forma de compartir la vida. Hasta tal punto fue la gratificación que ha hecho hincapié en la idea de que “si tuviera más riñones, los donaría sin pensárselo dos veces”.
Por otro lado, ha expuesto una idea que podría resultar clave a la hora de donar: “Dicen que somos muy generosos, pero somos egoístas porque buscamos nuestra felicidad”, un hecho que después aporta un halo de vida tanto para la persona que recibe el órgano como para el que lo dona, esa bonita satisfacción de saber que ese pequeño acto ha servido para rearmar a toda una familia. La propia Concha ha expuesto a las puertas del hospital de Salamanca que la gente no debería dudar en donar si puede, además de agradecer a todos los ‘anónimos de cadáver’ que firman en vida o ‘postmortem’ donar sus órganos.
Por cuestiones de la vida, el hermano de Concha también tuvo que recibir un órgano para alargar su vida. En el acto ha asistido Basilio Hernández, el hijo del mismo: “Lo que sentimos fue mucha felicidad, mucha gente se tendría que concienciar. Hasta que no le pasa a uno mismo, uno no lo llega a pensar. Es un cambio de vida total, es pasar de negro a blanco, un cambio radical. Le han dado la vida con un trasplante de riñón”.
Puri Arias, una ofrenda en agradecimiento a todo el personal sanitario

En el propio acto ha destacado un ramo de flores a los pies de la estatua denominada “Tu vida, mi legado”. Un acto con el que ha querido homenajear a su hermano fallecido, pero también agradecer todo el trabajo realizado por los diferentes servicios de salud que estuvieron mano a mano salvando la vida del señor, como a la familia que donó ese órgano, del que nunca sabrá quienes fueron.

Puri Arias ha sido la mujer que ha hecho esta ofrenda y si pudiera tener unas palabras para el donante de riñón que hizo la donación, no ha dudado en explicar que “es que no hay palabras, es algo inmenso. Le dio la vida, toda la vida. La vida a él y a los que estábamos alrededor”.
Tras fallecer por causas ajenas a la donación, él mismo fue donante de órganos con todo lo que pudiera, desde córneas hasta el corazón.
Guadalupe Hernández, un hermano que pasó de vivir de una máquina a la libertad

Hace cuatro décadas, exactamente 43 años, Guadalupe Hernández Benito le donó a su hermano un riñón, siendo “lo mejor que he hecho en la vida”. Además, ha destacado todos esos años de vida que le aportó posteriormente ante un acto de eterno amor.
No duda en exponer que este hecho logró un hito en la persona que lo recibe, pasando directamente de “vivir de una máquina a vivir en libertad”. Por último y de cara a animar a todo aquel que esté en duda: “Donar un órgano vale la pena, al final de todo, es vida”.




