Las Ferias y Fiestas de Salamanca suponen durante nueve días un importante aumento de la actividad en las calles de la ciudad. Los conciertos concentran a miles de personas y los dispositivos de seguridad tienen que adaptarse a esta gran afluencia de público.
En medio de ese movimiento hay un trabajo que muchas veces pasa desapercibido. Mientras el público espera para entrar a los conciertos y los agentes controlan los accesos, los perros de la Unidad Canina de la Policía Local recorren las zonas donde se concentra la actividad.
Durante los conciertos, la Policía Local establece distintos puntos de control en los accesos a los recintos. Allí se controla la entrada de los asistentes y se realizan cacheos aleatorios. Son los conocidos como filtros de seguridad.
La Unidad Canina no permanece fija en uno de ellos durante toda la noche. Los perros se van desplazando entre los distintos accesos en función de las necesidades del dispositivo.
"Al no haber perros suficientes para cubrir todos los filtros que hay tanto a la entrada de la Plaza Mayor o de los diversos sitios donde se celebran los conciertos, lo que hacemos son filtros dinámicos", explica Miguel Alonso, agente de la Unidad Canina de la Policía Local.
"Nos vamos moviendo poco a poco por cada uno de ellos libremente y estamos siempre a demanda de los agentes que está en los filtros", añade.
De esta forma, la unidad puede acudir al punto donde los agentes consideran necesaria la presencia del perro, ya sea durante los controles de entrada o en las zonas próximas a los accesos.

El trabajo empieza antes de que suene la música
Los accesos a los conciertos son uno de los puntos que más atención requieren, pero la labor de la Unidad Canina comienza antes de que llegue el momento de mayor afluencia.
Antes de que empiece la actuación, los agentes realizan una primera vuelta por los alrededores para comprobar el ambiente y cómo se está desarrollando la llegada de público.







