Numerosas personas siguen sin diferenciar una emergencia real de un problema menor de salud que se puede abordar fácilmente en cualquier consulta de Atención Primaria. Esto, unido a la hipocondría de algunos pacientes, hace que el personal sanitario del servicio de Urgencias del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca se encuentre con casos de lo más disparatados. "Un hombre relativamente joven vino porque estaba preocupado de que le pasara algo en el corazón, ya que su SmartWatch marcaba que tenía cero pulsaciones y, según él, debía de ser algo muy grave. La cara que se nos quedó... Le dijimos que fuera a arreglar su reloj", relata una de las enfermeras a este medio.
"De cuatrocientas urgencias que podemos tener al día, solo lo son cien, como mucho", reconoce la sanitaria del CAUSA. Lo más grave es que algunos casos, como el que ya hemos relatado, no son siquiera problemas sanitarios por lo que acudir a una consulta médica. "Un chico vino porque se había cortado con un folio y no tenía tiritas. Otra situación que me molestó mucho fue la de una mujer que llegó a las dos de la mañana. Se había caído cuatro días antes, se había puesto un apósito en la rodilla y necesitaba que alguien se la quitara, ya que le estaba saliendo una costra por encima. Me enfadé muchísimo; era marzo de 2020 y estábamos hasta arriba por el coronavirus".
La enfermera del CAUSA lamenta precisamente que la mayoría de pacientes vayan por "cosas que les han pasado hace muchos días". "Un hombre de unos 30 años decía que le dolía la cabeza. Le pregunté que desde cuándo, esperando que me respondiera que desde hace unas horas o un par de días, pero me saltó con que llevaba dos años así y que si había acudido ahora al hospital era porque sentía la molestia en otra zona", añade. A estos pacientes que acuden con retraso e innecesariamente a Urgencias se les suman aquellos que exigen que les hagan pruebas o ver a especialistas médicos: "Otro chico se quejaba de que el cerebro le palpitaba muchísimo y que no podía pensar, por lo que nos pidió que le hiciéramos un TAC y que llamáramos a un cirujano".
Urgencias sexuales y otras situaciones curiosas

Las urgencias sexuales son de las más habituales en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, tal y como relata la enfermera con la que ha contactado este medio, ya que son muchas personas las que intentan satisfacerse con objetos de lo más diversos: "Hemos recibido a un anciano que tenía un frasco de colonia insertado en el ano y a mujeres con bolas de Navidad. También nos vienen muchos pacientes que acaban de tener una relación de riesgo para que les digamos si tienen una ETS, para interrumpir un embarazo o incluso buscando consejos".
Los presos del Centro Penitenciario de Topas son otros de los pacientes habituales del servicio de Urgencias del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca: "Se comen clips, cuchillas, bombillas... cualquier cosa que cogen con tal de poder venir al hospital. Uno de ellos también tenía clavado un alambre en el párpado. Es bastante curioso".
Muestras demasiado explícitas
Urgencias inexistentes, problemas de salud cuyo diagnóstico y tratamiento se demoran en el tiempo a causa del paciente, situaciones que rozan la irrealidad... A estas alturas, sería raro sorprendernos de los casos que atiende el personal del hospital de Salamanca, pero las anécdotas vividas en el interior del complejo son aún mayores.
"Muchas personas vienen con muestras. Una señora trajo su pis de todo el día metido en un bote de miel. También hay quien trae los coágulos de su menstruación abundante o que nos muestra fotografías de su esperma, de sus heces... En relación a esto último, me acuerdo de una mujer que decía que le salían negras por unas cerezas que se había comido hace un mes. Dónde estarían ya", admite divertida la enfermera entrevistada por Salamanca24horas.




