Las calles del centro de Salamanca se han convertido este domingo en el escenario de una multitudinaria protesta por la vivienda. Más de mil personas han salido a la calle para reclamar el derecho a una vivienda digna y mostrar su rechazo a los desahucios, en una movilización marcada por el caso de Mari Carmen, la mujer de 87 años cuyo desalojo se ha convertido en uno de los símbolos de la actual lucha por la vivienda.
La protesta ha llevado las reivindicaciones hasta algunos de los principales ejes de la capital salmantina y ha obligado a cortar la circulación en distintos puntos. La Gran Vía permanece cerrada al tráfico, mientras también está afectado el acceso a Canalejas por Sancti Spíritus. La Plaza de España es otro de los puntos condicionados por el paso de los manifestantes.
"De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste". La consigna se repite entre los participantes, que avanzan por las calles de Salamanca haciendo también sonar otro de los lemas de la jornada: "Huelga, huelga, huelga general".
La movilización salmantina se suma así a una jornada de protestas que tiene como telón de fondo la creciente preocupación por el acceso a la vivienda y, especialmente, por la situación de quienes afrontan dificultades para mantener sus hogares.
Mari Carmen, convertida en símbolo
El nombre de Mari Carmen está detrás de buena parte de la indignación que ha llevado estas reivindicaciones a las calles. Su caso ha adquirido una enorme repercusión después de que esta mujer de 87 años fuera desalojada de la vivienda en la que llevaba décadas residiendo.
Su historia ha terminado convirtiéndose en el rostro de una reivindicación que va mucho más allá de un único desahucio. Colectivos de inquilinos y movimientos sociales han utilizado su caso para reclamar una mayor protección para las personas en situación vulnerable y denunciar que perder una vivienda puede dejar a quienes la sufren sin una alternativa.
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