Hay personas que saben cómo suena una canción porque la han escuchado cientos de veces. Y hay otras que nunca han podido escuchar una sola nota, pero que ahora pueden sentir cómo cambia el ritmo de un concierto en su propio cuerpo.
En Salamanca, una mochila convertida en chaleco está empezando a abrir esa puerta. La Asociación de Padres de Niños Sordos de Salamanca (ASPAS) ha llevado durante las Ferias y Fiestas de la ciudad un recurso pensado especialmente para personas con discapacidad auditiva profunda.
Se ha tratado de cinco mochilas vibratorias capaces de transformar el sonido de la música en vibraciones. El objetivo es sencillo de explicar, aunque difícil de imaginar para quien nunca ha vivido sin el sentido del oído, permitir que una persona sorda pueda participar en un concierto y sentir la música.
“Al final, una persona que nunca jamás ha oído una canción, que tiene una sordera profunda, poder sentir el ritmo de la música es darle la posibilidad de participar también en los conciertos y tener otra posibilidad de acceder a la cultura”, explica Guadalupe Fernández Díaz, coordinadora de ASPAS Salamanca.
La música llega a través del cuerpo
La mochila tiene en realidad forma de chaleco y se ajusta al cuerpo. El sistema se conecta de forma inalámbrica a la mesa de sonido del concierto y transforma las frecuencias de la música en vibraciones.
El usuario puede regular la intensidad y percibir de forma diferente cada canción. Los ritmos más tranquilos producen unas sensaciones más suaves, mientras que los sonidos más intensos hacen que las vibraciones se noten con mayor fuerza.
Para entender la importancia del dispositivo hay que tener en cuenta que no está pensado únicamente para personas con algún resto auditivo. Uno de sus principales objetivos es llegar también a quienes tienen sordera profunda y no pueden utilizar audífonos o implantes cocleares.




