"¡Por fin llegó la primavera y el calor!" es una de las frases más repetidas en las últimas horas, cuando los termómetros de Salamanca han alcanzado su valor más alto del año. Después de uno de los inviernos más duros de los últimos años en el que la nieve y la lluvia no han dado tregua, el sol se ha hecho un lugar por el patrimonio salmantino dejando estampas casi desconocidas en 2018.
Así, las máximas, que este miércoles alcanzan los 25 grados centígrados a la sombra según la Agencia Estatal de Meteorología, han permitido ver unas calles cada vez más llenas en la capital y a las terrazas, que apenas se habían podido ver en los tres primeros meses del año, con los salmantinos y turistas, que aprovechan con ganas las altas temperaturas y los rayos de sol.
A ello se le suma una ciudad llena debido a los congresos y ferias, como Startup Olé, que ha traído a la ciudad a una gran cantidad de gente llegada desde diferentes puntos de España y otros países, que se han encontrado a una ciudad amigable incluso en el tiempo y a una Plaza Mayor característica por convertirse en momentos en un césped improvisado donde tomar el sol.
Las altas temperaturas y el tiempo primaveral permanecerán casi inalterados durante toda la semana, aunque el domingo podrían aparecer las lluvias con una pequeña repercusión en el mercurio, que bajará. Nada comparable, eso sí, con semanas próximas en el que las previsiones alertan de que el abrigo todavía no se puede guardar. De hecho, el festivo del 1 de mayo, los planes, al menos en Salamanca, deberán ser bajo cubierto con temperaturas mínimas que pueden volver a marcar cero grados y máximas, esto ya el día siguiente, que no pasarían de los doce.




