La Unión Europea comenzará a aplicar este domingo, 1 de noviembre, una nueva tasa de gestión de dos euros por artículo a los productos comprados por internet fuera del bloque comunitario. El recargo, fijado por la Comisión Europea, no recaerá directamente sobre el consumidor final, sino que deberá ser abonado por las entidades responsables de la importación para compensar a los Estados miembros por los costes de supervisión, análisis de riesgos e inspecciones físicas.
Esta tasa convivirá de forma independiente con el arancel temporal de tres euros por categoría que se cobra desde julio a las compras menores de 150 euros. La medida busca frenar la presión sobre los servicios aduaneros tras la entrada en 2025 de 5.900 millones de artículos de bajo valor, el 90% procedentes de China, y hacer frente al auge de plataformas como Shein o Temu, garantizando un mejor control de seguridad y una competencia más justa con las empresas europeas.
La Organización Europea de Consumidores ha valorado positivamente el recargo para dotar de más recursos a las aduanas, aunque exige vigilar que los importadores no trasladen este coste al precio final. Por su parte, la reforma refuerza la responsabilidad de las plataformas extranjeras, que pasarán a ser consideradas importadoras legales y afrontarán multas de hasta el 6% de sus ventas importadas si incumplen la normativa. El sistema transitorio se mantendrá hasta 2028, año en que entrarán en vigor la nueva plataforma de datos aduaneros y la Autoridad Aduanera Europea con sede en Lille.



