Durante el mismo Viernes Santo, Alba de Tormes demostraba porque la fe tiene un sabor muy especial en la villa ducal, y es que trece imágenes se encontraban en el lugar ante las miles de personas que se han acercado hasta la localidad para disfrutar del lugar sagrado de Santa Teresa de Jesús.
El Santo Entierro y la Procesión de la Soledad mostraban a los albenses, turistas y curiosos el buen hacer que se lleva haciendo desde siglos, donde la religiosidad eriza la piel y la fe endulza la propia villa ducal.
En el caso del primero de ellos, los trece pasos han recorrido el municipio al sonido de la Banda de Música de Alba de Tormes, que ha guiado a San Juan Evangelista, la Virgen de la Esperanza, la Oración del Huerto de los Olivos, la Flagelación del Señor,Ecce Homo, el Jesús Nazareno, el Jesús ayudado por el Cirineo, Verónica, Santo Cristo de la Salud, Virgen de los Dolores, Virgen de las Angustias, Santo Sepulcro y a la Madre de Dios.
Así pues, cientos de personas han acompañado a la procesión que comenzaba por la tarde, para esperar después a otra de las más especiales, la Procesión del Silencio y la solemnidad de la noche albense.




