El 1 de enero de 1937, un bejarano fue fusilado frente a la tapia del cementerio de Salamanca. Era concejal por Izquierda Republicana desde 1931 en la ciudad textil y llevaba encarcelado desde el 4 de agosto. Era Valentín Garrido, concejal y diputado, impulsor del albergue de Llano Alto y dueño de la central hidroeléctrica del Puente de Congosto.
Ahora su familia reclama al Gobierno la restitución de uno de los bienes que le pertenecieron al considerar que fueron incautados durante la Guerra Civil amparándose en la Ley de Memoria Democrática.
“A todos los descendientes nos gustaría que, aunque hayan pasado tantos años, esta central vuelva a ser propiedad de la familia Garrido”, asegura uno de sus nietos, Ramón Garrido, que ha participado en el programa de RTVE ‘Directo al grano’ contando la historia de su abuelo. Para ello, Ramón ha realizado una reclamación al Estado y ha mantenido reuniones con la fiscal de la Sala de Memoria Democrática, Dolores Redondo y la fiscal de Memoria democrática de Salamanca.
Asegura que su abuelo fue coaccionado para que cediera la central. Cuando firmó estaba encarcelado y habían matado a su hijo de una paliza por lo que asegura que fue obligado a ceder la instalación y todos sus bienes.

¿Quién fue Valentín Garrido Muñoz?
Fue procurador, con un despacho en Béjar y especializado en reclamaciones a los ferrocarriles. En 1924 arrendó la fábrica que daba suministro eléctrico a la ciudad y dos años más tarde inició el proyecto de construcción de una Central Hidroeléctrica en Puente del Congosto que se inaugura en junio de 1929. La central daba suministro eléctrico a la población y localidades como Guijuelo, Campillo, Fuentes de Béjar, Casafranca y Monleón.
En una crónica publicada en El Adelanto el 20 de junio de 1929 se recoge la inauguración de la central. “En Hidroeléctrica del Tormes ha puesto el señor Garrido una voluntad y energías poco comunes, dadas las dificultades de diversos órdenes que suelen anteponerse a proyectos de esta monta”, recoge, haciendo referencia a todas las personalidades que acudieron. Al atardecer, se produjo el milagro de la luz: “al empezar a anochecer la señora de Carracido, ante una gran expectación, oprimió la mágica palanca, que simultáneamente llevo un alumbrado claro y brillante a los hogares y a las calles”.

En 1931 fue el segundo candidato de Béjar más votado. Se presentó en la candidatura Antimonárquica de coalición Republicano-Socialista. Después, fue designado diputado provincial por la zona de Béjar. El sábado 2 de mayo de 1931 se constituye la Diputación Provincial de Salamanca siendo designado diputado Valentín Garrido por la zona de Béjar-Sequeros.
Tras el golpe de estado de 1936 fue detenido con otros miembros del Ayuntamiento de Béjar y trasladados a la prisión de Salamanca. Días después de su ingreso, Valentín Garrido recibe la visita de representantes de la sociedad García y Cascón S. A., entidad de la que había obtenido el préstamo para la construcción de la central. Estos le piden que les ceda sus bienes y se niega, asegurándoles que el préstamo está avalado y que los pagos se siguen realizando ya que su hijo es el responsable de la fábrica. Sin embargo, unos días después su hijo recibe una paliza mortal en Cuartel Militar de Béjar.
Cuando recibe la segunda petición de la sociedad García y Cascón para que les ceda los bienes, accede. Se lleva a cabo el 24 de agosto. En veinte días Garrido ha sido detenido, ha perdido a su hijo y todos sus bienes.
Es fusilado el 1 de enero de 1937 junto con otros diez bejaranos más, entre ellos su sobrino Valentín Garrido Sánchez, administrativo de la Sociedad García y Cascón y del que sus descendientes aseguran que mataron para no dejar testigos por la maniobra del banco.
Su viuda y sus cinco hijos dejan Béjar obligados.
Ahora, 90 años después, la familia pide restituir no solo la memoria de su abuelo, también sus bienes. “Tenemos mucha documentación como la escritura de cesión de bienes que hizo tan solo tres días después de conocer que a su hijo le han asesinado” explica Ramón Garrido. Una escritura en la que se recoge que se firma en el despacho del director de la prisión. “Le estaban obligando a que hiciera el poder y eso tiene que tenerse en cuenta”, asegura su nieto.




