Un viaje al pasado, el siglo XIX, año 1885, momento en el que se instaura la figura del juez de paz en España, como parte del poder judicial, con la misión de evitar y juzgar, a la vez que mediar entre, los comportamientos que alteren la paz en cualquier núcleo de población donde se hace imprescindible la representación de este poder.
Para ello, se crea, según informa el secretario de la Agrupación de Juzgados de Ledesma, la figura del juez de paz, que tenía que ser “un hombre bueno que pudiera mediar entre sus vecinos”. Mientras, matiza que el juez de paz “es el último eslabón de la justicia”, al que se le presenta “un futuro negro por delante”, abocado a la desaparición. Su culpable, la Ley de Eficiencia Organizativa, como parte de un proyecto de la reforma que tiene prevista el Ministerio de Justicia, que contempla figuras como la creación de las nuevas Oficinas de Justicia municipales, que sustituirán los antiguos juzgados de paz, y que con Pilar Llop al mando pretende “reestructurar la justicia municipal, haciendo desaparecer la figura del juez de paz, y haciendo que dependa únicamente de las cabezas de los partidos”.
En el caso de la provincia de Salamanca, las cabezas de partido son Salamanca capital, Vitigudino, Ciudad Rodrigo, Peñaranda de Bracamonte y Béjar, quienes comprenden los más de 300 municipios, (362), que conforman la provincia charra, donde hay 352 Jueces de Paz, según fuentes del Ministerio de Justicia.
En febrero de 2022 Llop manifestó que la suplantación de los jueces de paz por las oficinas de justicia en los municipios “busca facilitar el acceso a la Justicia de las personas que viven en pequeños pueblos o zonas rurales, sin tener que realizar grandes distancias. Eliminando también las brechas para aquellos con dificultad de acceso a la tecnología”. Respecto a ello, desde Agrupaciones como Ledesma advierten de que si finalmente se lleva a cabo esta nueva organización que va a cambiar la figura de la justicia municipal “nos adaptaremos al nuevo servicio”, aunque especifican que, para ello, “se nos tiene que dotar de ordenadores con suficiente capacidad, de escáneres, impresoras, y líneas de teléfono que sean capaces de soportar la tecnología que han de venir”.
Funciones del juzgado de paz
La figura del juez de paz que se renueva en un periodo de cuatro años lleva consigo importantes funciones a cumplir. Entre ellas está la de atender cualquier cuestión planteada por los vecinos empadronados en dicho municipio, como la expedición de certificados e inscripciones de nacimientos, matrimonios o defunciones, así como las expediciones de fe de vida y estado.
En este aspecto, según el secretario de Ledesma “su firma en el registro civil es muy importante”. A la vez señala que “la firma de certificación o celebración de matrimonios es de las cosas más folclóricas”.
Una de las personas con más experiencia que lleva 22 años sustentando el cargo de juez de paz en la provincia de Salamanca, concretamente en el municipio de Aldearrodrigo, integrado dentro de la comarca de la Tierra de Ledesma, es Antonio Prieto.
Antonio Prieto, con 90 años, y 22 sustentando el cargo de juez de paz en Aldearrodrigo
A sus 90 años de edad, este vecino de Aldearrodrigo, cuyos oficios han sido la agricultura y la artesanía ha renovado otra vez como juez de paz de su pueblo. Conversando con él, Antonio expresa que “experiencia tengo mucha”, mientras reconoce que “la gente en nuestro pueblo es muy educada. Por lo general, todos se llevan bien por lo que no suele haber demasiados problemas”.
Entre sus principales actuaciones, pone el acento en alguna disputa entre vecinos o cosas de lindes, a la vez que asegura que “me siento muy respetado, sobre todo por la juventud”.
Y aunque pronto tenga que decir adiós a este cargo que se le ha confiado desde hace 22 años, por su edad, según indica, reconoce estar al tanto de la pérdida de este “oficio”, que, bajo su opinión, “es importante que se mantenga para hacerse cargo de los trámites en los pueblos”, apelando por “la convivencia entre vecinos”, y evitando que estos tengan que desplazarse hasta la capital para determinados trámites como una defunción.
Designación para que una persona sea juez de paz
En cuanto a la designación para que una persona sea juez de paz, el secretario de Ledesma explica que, “en primer lugar, cada ayuntamiento hace una convocatoria, y a partir de ahí se designa a una terna que se envía al Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL), donde en Burgos se nombran a las personas idóneas”. La figura del juez de paz tiene siempre que estar compuesta por un juez titular y un sustituto. Y en todos los pueblos, “es obligatorio”, según indica el secretario, que se designe un juez de paz.
En el caso de que en un municipio la plaza de juez de paz esté vacante, algo que desde la Agrupación ledesmina indican que “se produce frecuentemente por diversos motivos, incluso por vacaciones”, el cargo no queda desamparado: “Si el juez de paz titular no está, el puesto lo pasa a ocupar el sustituto, pero si en ese momento no estuvieran disponibles ni el titular, ni el sustituto, se haría una prórroga de jurisdicción, donde el juez de paz de un pueblo próximo actuaría hasta que hubiera un juez de paz”.
Según matiza el Ministerio de Justicia son estas las cinco localidades donde actualmente existe una prórroga de jurisdicción, donde realiza las funciones el juez de paz de otra localidad, percibiendo las retribuciones correspondientes:
- Cantalapiedra, realizando la prórroga de jurisdicción el juez de paz de Tarazona de Guareña desde 18/07/2023.
- Monforte de la Sierra, realizando la prórroga de jurisdicción el juez de paz de Mogarraz desde 26/04/2023.
- Pedrosillo de los Aires, realizando la prórroga de jurisdicción el juez de paz de Monterrubio de la Sierra desde 18/05/2023.
- Saucelle, realizando la prórroga de jurisdicción el juez de paz de Vilvestre desde 27/06/2023.
- Barceo, realizando la prórroga de jurisdicción el juez de paz de Aldeadávila de la Ribera, desde 26/10/2023.




