Nadie imaginaba que esa lluvia constante y molesta que llevaba desde el sábado cayendo sin parar iba a provocar trombas de agua por toda la provincia. Ríos, arroyos y regatos se colapsaron en la tarde del domingo incapaces de absorber más agua. Desde Aldeatejada a Lumbrales, en Miranda de Azán, Aldehuela de la Bóveda o El Cubo de Don Sancho. Toda la provincia se ha visto afectada por las lluvias, pero ha habido 25 municipios que han sufrido con mayor intensidad las consecuencias de las riadas. Garajes inundados en Mozárbez o Miranda de Azán, un puente reventado en Aldeatejada, negocios arrasados en Aldehuela de la Bóveda e incluso rescates de personas atrapadas en sus coches. En media hora estalló el caos. El Servicio de Emergencias 112 atendieron 45 emergencias, los bomberos de la Diputación 14.
“Nos asustamos. Venían patrullas de la Guardia Civil y nos dijeron que cogiéramos lo que tuviéramos en casa y saliéramos corriendo”. El que habla es Javier, el dueño del Restaurante el Mesón en Aldehuela de la Bóveda. Hace tan solo una semana que se ha hecho cargo del negocio familiar y nunca imaginó un inicio tan accidentado. Su negocio ha quedado arrasado. Literalmente. No ha quedado nada sano en el almacén, ni comida, ni equipamientos, la cocina está totalmente destrozada y el bar tiene daños. Se ha salvado solo la parte del comedor.

Javier asegura que la riada les pilló desprevenidos. “Estábamos dando el servicio comidas, casi terminando, la gente ya estaba tomando el café y de repente vimos que llovía mucho y que se estaba inundando todo”. Empezaron las prisas, los nervios y su prioridad, sacar de allí a sus clientes. “Tuvimos que desalojar a la gente por la cocina porque ya no podían salir por el bar. Yo mido 1,82 y de repente el agua me llegó por las rodillas”, recuerda.
Los vecinos en un primer momento le ayudaron a elevar las cámaras donde guardaba todo lo que había comprado apenas unos días antes pero “subimos una a unas cajas de cerveza y ya no pudimos hacer más, todo estaba lleno de agua”. El cortafiambres, que estaba en una mesa de metal, ha aparecido por el suelo tirado, se han quedado sin alimentos y no funciona nada. “Es empezar de cero”, afirma. Lo peor, el miedo que pasaron cuando la Guardia Civil les dijo que se fueran, que corrían peligro allí.

Algo similar ha ocurrido en el taller mecánico que está junto al mesón. Todo quedó inundado, se han quedado sin máquinas, sin recambios y, lo peor, no saben cuánto tiempo tardarán en poder recuperarse de este golpe y volver a abrir. José Fernando asegura que “libramos lo que pudimos, pero hay muchos daños” y recuerda que “fue de golpe, viene una riada, te coge y ya está, tienes que volver a empezar”. El primer paso será evaluar los daños y lidiar con los seguros para que cuanto antes todo vuelva a la normalidad aunque el episodio del domingo será difícil de olvidar. Sobre todo, porque muchos habitantes de la provincia pasaron miedo.
En Aldeatejada la riada se ha llevado el puente sobre el arroyo del Zurguén. Herminio, agricultor de la localidad ha visto como sus naves se quedan aisladas al no poder pasar por el puente. Ahora tiene que recorrer 8 kilómetros para llegar hasta ellas cuando antes de la riada el recorrido era de 300 metros. Pero eso no es lo peor, ya que hay vecinos que han sufrido daños importantes. “La que más daño ha sufrido es la ebanistería”, asegura Herminio. “Ha quedado totalmente destrozada, toda la maquinaria y la madera está inservible”, afirma. “Nunca habíamos visto lo de ayer, nunca había llegado a este extremo. Pero si hasta ha levantado una losa de aglomerado con cemento en el puente”, afirma.

Miranda de Azán es otro de los municipios que han quedado muy dañados. Garajes anegados, coches destrozados y daños en calles o en la pasarela del pueblo. Limpiar está siendo una dura tarea sobre todo porque no saben si el agua ha causado daños estructurales en la pasarela. Los contenedores aparecieron totalmente destrozados tras las lluvias y muchas viviendas se han visto afectadas. Entre los momentos más angustiosos, los rescates que tuvieron que hacer los bomberos de la Diputación a lo largo de la jornada. De hecho, tuvieron que sacar de su casa a un matrimonio en Aldehuela de la Bóveda y tambien tuvieron que rescatar a una familia que volvía de vacaciones desde Cádiz y, de camino a El Encinar, cogió la carretera del Sitio de los Arapiles. Una gran balsa de agua hizo que se quedaran totalmente bloqueados y tuvieran que ser rescatados. El consultorio médico de Vitigudino es otro de los edificios que ha quedado gravemente dañado por las lluvias.
Mozárbez también sufrió problemas en varios garajes, que se vieron invadidos por el agua y la tensión se vivió hasta bien entrada la noche ya que el cauce seguía creciendo.

En Lumbrales las calles se convirtieron en ríos, en Navales el regato desbordó, aunque en previsión, en la zona más vulnerable ya habían hecho un acerado más elevado que evitó daños mayores. En Matilla de los Caños el barro ha inundado todo el pueblo y los operarios no paran de retirar barro, pero apenas tienen que lamentar otros daños.
Han sido muchos los municipios afectados que apuran estos dos días sin lluvia mirando al cielo, porque este miércoles la previsión envía más agua y temen que se pueda repetir la situación si hay otra tromba como la del pasado domingo.





