Son muchos los oficios artesanales, las labores del campo o las tradiciones com la matanza que entonces realizaban nuestros antepasados con sus manos y su sudor y que, sin embargo, ahora han ido desapareciendo. Pocos son los jóvenes que se animan a coger el relevo de estos oficios ya perdidos.
Las tareas de labranza, como el arado de la tierra, la siembra a mano y la trilla en la era, y los oficios caseros, como el lavar a mano en el río o el manejo de los animales con los que salir a trabajar al campo en busca del pan para llevar a casa, forman parte del pasado y, en el mejor de los casos, se mantienen vivos en el recuerdo y las andanzas de nuestros abuelos.
Quizás sin pretenderlo o sin ser plenamente consciente de ello hay un joven artista de Salamanca, Daniel Martín, que se ha convertido en un rescatista de estos tiempos añejos que con tanto anhelo y cariño recordamos a día de hoy. Sus pinturas nos permiten teletransportarnos al pasado y rememorar las vivencias que hoy perduran en la memoria de quienes fueron testigos en primera persona de aquella época de sacrificio y carencias que se entremezclaba con la felicidad que no dan los grandes lujos.

Daniel, natural del barrio de Garrido, actualmente asentado en Carbajosa de la Sagrada, donde regenta su propio taller en el que se fraguan las ideas que después se convierten en obras de arte al aire libre, tiene ese don de mejorar el entorno en el que vive la gente, sobre todo en esos pequeños pueblos que forman parte de la España vaciada, con el único objetivo de conseguir, como dice, que la gente viva mejor: "No pinto para lo que vaya a quedar en el recuerdo, lo que hago es que un espacio mejore artísticamente y que esa huella sirva para que la gente viva mejor su día a día".
Lejos del artista que busca la creación de una obra que pase a la posteridad a través del reconocimiento, Daniel busca dejar huella pensando en el pueblo. Por eso, tras veinte años dedicado a la realización de murales por encargo y alrededor de 500 creaciones a sus espaldas es reconocido en muchos municipios de Castilla por ser capaz de rescatar, homenajear y conseguir tener presente esta época que forma parte de un pasado que a muchos ya nos queda lejano.
El graffiti es la modalidad de pintura que usa este artista para sus murales en pared, una técnica moderna y complicada, que domina a la perfección permitiéndole plasmar imágenes que son un espejo de la realidad: “Me gusta trabajar con spray el 90 % de las obras. Es una técnica más extraña, pero con un proceso de trabajo más rápido y que es todoterreno porque te permite pintar en casi cualquier superficie”.

Reconoce también que, pese a que su obra de autor tiene un estilo abstracto y figurativo, la mayor parte de su trabajo son encargos que consisten en mejorar un espacio y entorno.
“Toda la obra que hago intento que esté en la calle y que tenga relación con el lugar en el que está, que cuente una historia”, afirma. Por eso, la mayoría de sus obras que se encuentran repartidas por el medio rural tienen en común la representación de personas mayores realizando labores en el campo, con el puro fin de “representar recuerdos”.
También hay muchas imágenes que tienen como protagonista a los niños y a la mujer: “El trabajo de la mujer siempre ha sido más invisible y en el medio rural me demandan mucho visibilizar el trabajo que hacían ellas para buscar esa igualdad y ese reconocimiento, ya que no solo cuidaban a los hijos y se encargaban de las tareas de la casa, también salían a trabajar al campo”.

Como parte de esa temática propia que fluye del propio autor, destaca lo que nombra como “bosques desubicados u urbanos”. Los describe como representaciones de la naturaleza en espacios de la ciudad, plasmados en puertas de garaje que buscan generar también recuerdo o simplemente encontrar paz en medio del caos del hormigón, el asfalto, los edificios o las prisas.
Sus creaciones se encuentran distribuidas por toda la provincia salmantina, principalmente en las comarcas de Vitigudino, Las Arribes, La Armuña, Peñaranda o Santa Marta, pero su arte también ha viajado hasta Ávila, Zamora, Valladolid e incluso Cádiz y La Rioja.
Entre todas sus obras destaca especialmente el trabajo realizado en Castellanos de Villiquera, el primer pueblo que le dio la oportunidad de expresar su arte en un mural. Allí ahora mismo son visitables 26 murales, que llegarán a 30 próximamente gracias a un proyecto de arte rural entre La Mata de Armuña, Carbajosa de Armuña y Castellanos de Villiquera.

Una de las últimas obras que realizó en este municipio en el depósito de agua municipal tiene 18 metros de altura, en una superficie cónica de gran complejidad que homenajea a los peregrinos con la imagen de la Catedral de Santiago, representada justamente en un lugar de paso para quienes realizan este camino y que es visitable también por la noche gracias a la iluminación que lo rodea. En lo personal destaca también una pintura de sus hijos en Matilla de los Caños.
Entre los murales de mayor dificultad a lo largo de su carrera señala el realizado en el pabellón municipal de Guijuelo que versa sobre el deporte, con unas dimensiones de 500 metros cuadrados y también el de Arapiles de la representación de la batalla. Así como el último concluido en Béjar, un homenaje a la industria textil.

Su trabajo, así como su técnica ha ido evolucionando con el tiempo, permitiéndole mejorar en los detalles que más se le resistían en sus inicios: “No tengo una obra concreta que se me haya resistido, pero por ejemplo las caras en tamaño pequeño realizadas con graffiti es algo que poca gente resuelve bien. Los retratos son muy complejos de hacer con spray y he conseguido mejorar con el tiempo”.
Esa evolución como artista ha generado también una mayor confianza en sus clientes; también en el procedimiento de sus obras: “Por la experiencia que tengo la gente confía más en mí y me tienen en cuenta a la hora de elegir los lugares y las ideas. Noto una gran evolución también porque al principio trabajaba con fotografías antiguas o sacadas de internet, ahora en el diseño trabajo mucho con la IA, que me ha permitido adaptar esas imágenes a lo que yo quiero mostrar y respecto al planteamiento que yo lo hago a ojo porque no me gusta usar cuadrículas”.



