Un total de 339.122. Según apunta el Instituto Nacional de Estadística, esta cifra se corresponde con el número de mujeres que han elegido el mundo rural para vivir. Un mundo rural que cada vez está más vacío: durante los 29 años comprendidos entre 1996 y 2025, el 90,72% de los 364 municipios salmantinos perdieron habitantes.
En este contexto, hablar de la mujer es también hablar del futuro de los pueblos: “Si no hay mujeres rurales, la despoblación no se va a frenar”. Así lo declara Toñi Rodríguez Villoria, presidenta de ADEMUR Salamanca, que explica que son mujeres que trabajan, emprenden, cuidan, llevan negocios, participan en asociaciones y mantienen muchas de las actividades que permiten que estos municipios sigan adelante. Aun así, tiene claro que no basta con pedir a las mujeres que se queden: “Es necesario que encuentren en los pueblos las condiciones para poder hacerlo”.
El campo y la ganadería: un estereotipo que dista mucho de la realidad
En esta lucha, ADEMUR Salamanca se convierte en una asociación esencial. Cumple este año dos décadas trabajando para dar voz y visibilidad a las mujeres que viven y trabajan en el medio rural. En los últimos años, además, la asociación ha ido incorporando perfiles diferentes. “Hay un estereotipo de que la mujer rural está relacionada únicamente con el campo y la ganadería, pero hay muchísimo más”, explica Rodríguez Villoria.
Y es que, tal y como aclara, en los pueblos también hay mujeres que trabajan en el pequeño comercio, el turismo rural, la banca digital, la artesanía o que han puesto en marcha sus propios negocios.
“Es un talento increíble el que hay detrás”, señala la presidenta de ADEMUR. Ese talento, considera, es precisamente uno de los recursos que pueden ayudar a los pueblos a seguir adelante: “Mujeres con formación, con proyectos y con ganas de desarrollar su vida profesional sin tener que abandonar su territorio”.
La pregunta clave: "¿Qué necesita una mujer para quedarse en el pueblo?"
En cambio, la decisión de vivir y emprender en el pueblo no es fácil. Ante esto, Villoria plantea una “pregunta clave”: “¿Qué necesita una mujer joven para quedarse en un pueblo?” Para Rodríguez Villoria, esta cuestión se responde con varios elementos que resultan fundamentales: poder conciliar, contar con un empleo de calidad, tener servicios cerca y disponer de una buena conexión digital.
“Si queremos frenar la despoblación, las políticas deberían encaminarse hacia estas necesidades”, defiende. Porque la marcha de una mujer no afecta únicamente a su propia vida. También puede influir en la continuidad de una familia y, en muchos casos, en la propia permanencia de población en el municipio. “Al final son las que mantienen la unidad familiar”, explica Rodríguez Villoria. Por eso considera que las mujeres son “vitales” y “esenciales” para que la vida en los pueblos continúe.
El Día Mundial de las Mujeres Rurales, una eficaz manera de combatir la invisibilidad
Una parte importante del trabajo de las mujeres rurales ha quedado durante años en un segundo plano. Para la presidenta de ADEMUR, el primer paso para cambiarlo es que las propias mujeres reconozcan y hagan visible su trabajo. “Primero tenemos que empezar internamente nosotras a abandonar esa invisibilidad”, señala.
Después, llega el siguiente paso, que se centra en contárselo al resto de la sociedad: “Es esencial salir de la invisibilidad y comunicarle a la sociedad quiénes somos, de qué somos capaces y todo lo que podemos contribuir y aportar al mundo rural”. En este sentido, el Día Mundial de las Mujeres Rurales, celebrado en Salamanca durante los pasados 7 y 8 de octubre, se ha consolidado como una buena forma de conocer esa realidad.
Así, a lo largo de estas dos jornadas, Salamanca ha acogido distintas actividades relacionadas con el emprendimiento y la visibilización de las mujeres rurales. Entre ellas se encuentra la Gran Feria de Productoras y Artesanas de FADEMUR, donde más de una decena de iniciativas y emprendimientos rurales de toda España se hicieron eco en las inmediaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Salamanca.
En la inauguración de la misma participaron la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Salamanca, Purificación Morgado Panadero; el vicerrector de Transferencia, Innovación y Emprendimiento, Federico Bueno de Mata; la vicepresidenta tercera y delegada del Área de Bienestar Social, Igualdad y Juventud de la Diputación de Salamanca, Eva María Picado Valverde; y la presidenta de FADEMUR, Teresa López López.
“Apostamos por avanzar en igualdad y por progresar. La prioridad es generar alianzas entre mujeres para poner en valor y facilitar la vida de las mujeres que viven y trabajan en el medio rural”, defendió López. Para Toñi Rodríguez, este tipo de encuentros sirven para enseñar precisamente lo que muchas veces no se ve: “Todo el talento, toda la formación y todo el emprendimiento que hay en los pueblos de la mano de mujeres rurales”.
La importancia de comunicar
Entre las iniciativas presentes en la feria se encuentra un proyecto que busca recuperar un recurso muy ligado al campo: la lana. Desde FADEMUR Andalucía tienen este producto muy presente: “Estamos intentando recuperar el uso de la lana”, explican.
Por su parte, cuando se les pregunta a estas mujeres por las necesidades que ven en el mundo rural, tienen claro que la comunicación es una útil herramienta de difusión: “Abrirnos a redes sociales, a Internet y a los nuevos medios de comunicación”, sostiene. “Nos abre un poquito al mundo”.
Así, esa conexión también puede generar, según opinan, relaciones entre unas mujeres que forman parte de una misma realidad: la de unos pueblos que necesitan población, pero que también necesitan ofrecer razones para quedarse. Y en esa tarea, las mujeres tienen mucho que decir.



