Más de seis meses después de celebrarse el juicio, que tuvo lugar el pasado 15 de mayo, ya hay sentencia para el acusado de desfigurarle la cara con un vaso a un guardia civil que se encontraba fuera de servicio en Carbajosa.
Finalmente, el tribunal ha condenado a M.B.I.G. a la pena de 5 años de prisión que solicitaba el fiscal. De hecho, durante la celebración del juicio, el ahora condenado reconoció los hechos, pero afirmó que cometió la salvaje agresión bajo los efectos de las copas que se había tomado en el bar y de la cocaína, de la que, según señaló, era consumidor habitual en el momento del suceso. El joven afirmó, además, que no sabía que la víctima era un guardia civil y que trató de golpearle con la mano, sin la intención de reventarle el vaso en la cara.
Sin embargo, todos los testigos que declararon en la vista y que se encontraban aquel 27 de junio de 2016 en la cervecería manifestaron que el agresor se cercioró en dos ocasiones de que se trataba de un agente de la Benemérita al que conocía de un incidente ocurrido en 2015. Primero, porque se lo preguntó a un amigo común de ambos que allí se encontraba. Y, en segundo lugar, porque llegó a preguntárselo directamente a la víctima, instantes antes de atacarle. Además, los testigos manifestaron que el autor de la agresión no parecía encontrarse bebido ni mucho menos drogado. De hecho, el propio responsable del bar dijo que sólo le sirvió dos copas en varias horas.
La defensa del acusado aportó el pago de la indemnización que el presunto autor de los hechos, al parecer, ya le ha realizado a la víctima, y que asciende a 15.200 euros, el montante económico exigido por el Ministerio Fiscal. Además, también presentó un informe de Proyecto Hombre que indicaba que M.B.I.G. llevaba dos años en régimen cerrado en Proyecto Hombre, desenganchándose de su presunta adicción a las drogas.
Por su parte, el representante del Ministerio Fiscal admitió la atenuante de reparación del daño, al comprobar el pago de la indemnización, pero tuvo en cuenta la agravante de reincidencia, al considerar que el presunto autor de los hechos “tiene un problema con el principio de autoridad”, constatando que M.B.I.G. contaba ya diversos antecedentes penales por otras agresiones cometidas a un inspector de empleo, a una enfermera y, por último, al agente del Instituto Armado.
En su último alegato, M.B.I.G. quiso pedirle perdón a la víctima y solicitó a los jueces de la Audiencia Provincial que le dieran una segunda oportunidad, esta vez alejado de las drogas.




