Un hombre, cuyas iniciales responden a L.A.R.A., ha sido procesado durante la mañana de este miércoles en la Sala de Penal número Uno de los Juzgados de Salamanca acusado de un delito de lesiones. El Ministerio Fiscal solicita para él una pena de prisión de dos años mientras que la acusación particular personada en la causa eleva esa petición hasta los tres. Los hechos se remontan al pasado 4 de septiembre 2015 en torno a las 05:30 horas cuando un joven, que se encontraba en un local de copas de la calle Bordadores de la capital, tuvo que ser trasladado en ambulancia inconsciente y con graves lesiones en el rostro.
El acusado en su declaración ha negado haber golpeado al joven. Según su relato, fu avisado por un camarero de que había otro cliente encima de un altavoz que había arrancado un pendón decorativo del escenario. Por eso acudió al lugar para instar al joven a salir del local y los llevó por los hombres hasta la salida. Una vez que estuvo en la puerta del local fue cuando, según su versión, vio al agredido en el suelo y el joven al que él estaba sacando se inclinó para socorrerle.
Las imágenes de las cámaras de seguridad
La prueba principal que consta en la instrucción se trata de los vídeos de tres cámaras de seguridad que estaban grabando en el local aquella noche. En uno de ellos se aprecia cómo el encargado acompaña agarrando por detrás al cliente que había arrancado el pendón a través de la pista de baile. La cámara de la barra recoge la escena cerca de la puerta y se aprecia cómo el joven lesionado sale despedido hacia detrás, aunque no se ve qué lo que sucede por completo porque una columna impide la visibilidad del objetivo.
De hecho, el testimonio del agente de la Policía Nacional que orquestó la investigación y que ha depuesto en el acto del juicio deja claro que no es posible determinar lo que sucede en ese momento a tenor de las imágenes. La cámara de la puerta muestra cómo salen distintos testigos y se intuye que el agredido es arrastrado hasta ahí. Después se aprecia cómo es levantado por sus amigos con el rostro ensangrentado y ya sin consciencia.
Sin embargo, fue la Policía Local quien intervino en los altercados, ya que se encontraron con el incidente mientras patrullaban por la calle Bordadores. Según el testimonio de uno de los municipales, en las primeras pesquisas no pudieron determinar el autor de los hechos porque los testigos describían a un hombre con la cabeza rapada y de complexión fuerte y había dos. Eso sí, uno iba vestido de oscuro y otro con camisa blanca. Sí han declarado que procedieron al visionado de las imágenes de las cámaras de seguridad en la oficina del local, acompañados por el propio acusado, encargado del mismo en ese momento.
“Perdí el conocimiento”
El joven que resultó lesionado ha declarado en calidad de testigo en la vista de este miércoles. Según su testimonio, se encontraba charlando con una amiga en el interior del local cuando vio que uno de sus amigos, el que había arrancado un elemento decorativo del escenario, era arrastrado por el encargado hacia la puerta. Según ha sostenido se fue hacia allí porque consideraba que su amigo estaba en una situación incómoda con intención de intervenir pero perdió la consciencia y no se acuerda de nada más.
Sí recuerda que se despertó tiempo después y que presentaba tres fracturas en la mandíbula, ocho piezas dentales afectadas y que necesitó nueve puntos de sutura. También ha reconocido que estaba “borracho” y que ha hecho una construcción del relato a partir de lo que le contaron sus amigos después porque no recuerda nada. Sé se ha reconocido en los vídeos como también el acusado.
Dos testigos aseguran haber visto el golpe. Uno de ellos afirma indubitadamente que vio cómo el acusado propinó un puñetazo con su mano derecha. Eso sí, en su declaración incurrió en una contradicción en lo referido al vestuario y ha asegurado que se pudo equivocar en el color de la prenda pero que no se equivocó en la persona que lo hizo, reconociendo al acusado en el plenario, como también en la rueda de reconocimiento previa en dependencias policiales.
El testigo del día después
También ha reconocido al acusado otro de los testigos que ha declarado este miércoles. Según su relato, esa noche vio el golpe aunque no salió del local hasta pasados 15 minutos. Por ello se fue de allí sin saber que el agredido había sido un conocido. Al día siguiente se encontró con el denunciante por la calle y ante las lesiones que presentaba en el rostro le preguntó por su procedencia. Después le aseguró que él también había estado en ese local en ese momento, que vio lo que le pasó y que estaba dispuesto a testificar.
Y así lo hizo en dependencias policiales donde también señaló al acusado en un reconocimiento fotográfico. A preguntas de la defensa reconoció que había acudido allí acompañado por el denunciante y por un letrado relacionado con él, aunque no el que ha ejercido la acusación particular. Por ello, la defensa ha considerado en sus conclusiones que es un testigo contaminado y que carece de credibilidad. Además, ninguno de los otros testigos le sitúa en el lugar de los hechos.
También ha depuesto en el acto la forense que inspeccionó al agredido confirmando que sus lesiones son compatibles con un puñetazo siendo más difícil que se produjeran por una caída a causa del alcohol. Precisamente esa ha sido la línea argumental de la defensa del acusado. Todos y cada uno de sus testigos, seis trabajadores del local de copas, en ese momento o anteriormente, han hecho una narración similar de los hechos por la que el joven cayó sin acción directa del acusado. El más explícito de ellos asegura que oyó un golpe, se giró y vio cómo el denunciante caía al suelo golpeándose antes contra la puerta.
Conclusiones
El Ministerio Fiscal en sus conclusiones ha solicitado sentencia condenatoria para el acusado en los términos descritos en su escrito de acusación al considerar probado que todo lo que sucede en la sucesión de actos, incluida la agresión, según las distintas pruebas testificales aunque por la prueba documental del vídeo no se pueda determinar. En el mismo sentido, la acusación particular ha sido más explícita en la descripción de la “brutal agresión” que considera probada, tanto por las imágenes como por los testimonios y el propio reconocimiento fotográfico.
Sin embargo, la defensa ha solicitado la libre absolución para su representado porque considera que no ha podido probarse su participación en las lesiones del joven. Ha hecho hincapié en que tanto el reconocimiento fotográfico como al menos uno de los testigos estaban viciados. En la misma línea, la representación del local y de la aseguradora se ha adherido a los argumentos de la defensa para solicitar la absolución y, en cualquier caso, el eximente de responsabilidad de la empresa y la aseguradora. El juicio ha quedado visto para sentencia.




