Roberto Hernández Hernaiz, condenado por el asesinato de la pequeña Sara y primer sentenciado a prisión permanente revisable en Castilla y León, ha sido trasladado recientemente al Centro Penitenciario de Topas, en Salamanca.
La Audiencia Provincial de Valladolid le condenó a prisión permanente revisable por el asesinato de la menor, cometido en agosto de 2017, al considerarle autor de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento. La sentencia supuso un hito judicial al convertirse en la primera condena a prisión permanente revisable dictada en la comunidad autónoma.
Además, el tribunal le impuso otros 22 años de prisión por cuatro delitos de maltrato a persona especialmente vulnerable, un delito de maltrato habitual y un delito de agresión sexual a una menor de 16 años. La resolución judicial aprecia también la agravante de odio en todos los delitos por el origen rumano de la víctima.
El fallo, dictado tras el veredicto de culpabilidad emitido por un jurado popular, consideró probado que Roberto Hernández Hernaiz fue el autor material tanto de la agresión sexual como del asesinato de la niña.
Según recoge la sentencia, el 2 de agosto de 2017, después de agredir sexualmente a la menor, la golpeó de forma “brutal y salvaje”. La víctima presentaba heridas en el cuello, donde presuntamente fue sujetada, así como graves lesiones en la cabeza provocadas por golpes repetidos contra una superficie plana.
El magistrado destacó la extrema violencia ejercida sobre la niña y subrayó que el informe forense describía una conducta de tal brutalidad que resultaba difícil de comprender.
Con su ingreso en la prisión de Topas, vuelve a la actualidad uno de los crímenes que más conmocionó a Castilla y León y que dejó para la historia judicial de la comunidad la primera aplicación de la prisión permanente revisable.






