Un hombre, cuyas iniciales responden a J.I.R.G., ha sido procesado este martes en la Sala de Penal número Dos de los Juzgados de Salamanca por un delito de robo con violencia e intimidación. Los hechos se remontan al pasado 25 de abril del año 2016 cuando el acusado fue sorprendido hurtando una lata de atún por el encargado del Supermercado Día de la calle Islas Canarias de la capital. Fue detenido tras enseñar una navaja al empleado y proferir amenazas en su contra.
En su declaración, J.I.R.G. ha negado que hurtara la lata de atún de dicho supermercado argumentando que era suya y que la había adquirido en otro establecimiento, aunque no ha presentado ningún justificante de compra. Según su versión entró únicamente a comprar un litro de leche y cuando fue requerido por el encargado para que le enseñara lo que tenía en los bolsillos fue cuando sacó la navaja ya que la tenía encima pero no con intención de intimidar, sino de demostrar que no había robado nada.
Además, J.I.R.G. ha reconocido que durante lo que ha definido como un momento de tensión simuló que efectuaba una llamada telefónica a un conocido delincuente de Salamanca para amenazar al encargado del supermercado. De igual manera, el acusado ha esgrimido como argumento que si hubiera querido robar o amenazar a alguien no se hubiera esperado a que llegaran los efectivos de la Policía Nacional, como así hizo.
Sin embargo, el encargado del Supermercado Día en aquel momento, que ha declarado en el acto de juicio como testigo, ha descrito la situación de forma diferente. Según su testimonio, era habitual que el acusado entrar en el supermercado hablando por teléfono y dando vueltas por los pasillo, por esa razón tenían especial cuidada cuando aparecía y estaban atentos para que no hurtara.
El testigo ha asegurado que vio como cogía la lata de atún por el circuito cerrado de cámaras, que ha aclarado que no graban, y que por eso se dirigió a él. Según ha recordado el testigo, instó al acusado a que sacara lo que llevaba en los bolsillos y vio la lata además de una navaja que abrió y blandió hacia su persona. “Me dijo que le daba igual volver a la cárcel y que el otro que le había denunciado está bajo tierra”, sostuvo en la vista.
Se rompió las gafas de un cabezazo
Por último, ha depuesto en el plenario el agente de Policía Nacional que se encargó de trasladar al detenido en la fecha en la que ocurrieron los hechos. El policía ha reconocido que no vio al acusado blandir una navaja, aunque ha aclarado que eso es porque solo acudió para efectuar el traslado en el vehículo hasta dependencias policiales y que ya había otros compañeros allí.
Asimismo ha revelado que el acusado se encontraba en estado de visible agresividad aunque no ha podido precisar si estaba bajo los efectos de alguna sustancia estupefaciente, como le ha preguntado la defensa. Sí ha recordado que el detenido se dio un cabezazo contra la mampara del vehículo policial nada más acceder a su interior, rompiendo sus propias gafas.
En sus conclusiones, el Ministerio Fiscal ha solicitado sentencia condenatoria para el acusado por un delito de robo con violencia e intimidación y, de no considerarse de esta manera, ha interesado la imputación de un delito de amenazas por el que ha solicitado dos años de prisión. Este último aspecto por haber reconocido el denunciado que simuló una llamada intimidatoria.
Una circunstancia que la defensa considera insuficiente para solicitar dicha pena ya que no concurre el componente de reiteración ni otros aspectos, a su juicio, necesarios para una solicitud de tal magnitud. En todo caso, ha sostenido que debería tratarse como un delito leve de amenazas. Además, en lo referido al delito de robo ha pedido la libre absolución de su representado, al no considerar suficiente el testimonio del encargado para desvirtuar




