Las peleas siguen ganando terreno en Castilla y León. Salamanca cerró 2025 con 110 delitos de lesiones leves y riñas tumultuarias, un 6,8 por ciento más que el año anterior, cuando se contabilizaron 103. El incremento provincial se enmarca en una tendencia al alza en el conjunto de la Comunidad, que alcanzó el pasado año su máximo histórico al registrar 1.203 infracciones de este tipo, frente a las 621 de 2016.
Los datos del Ministerio del Interior, a los que ha tenido acceso Ical, reflejan que estos delitos prácticamente se han duplicado en una década en Castilla y León. La evolución también continúa en 2026: durante los seis primeros meses del año se contabilizaron 640 infracciones en la Comunidad, un 19,6 por ciento más que en el mismo periodo de 2025.
En el conjunto autonómico, las lesiones leves y las riñas tumultuarias se situaron en 2025 como la cuarta infracción penal más frecuente, por detrás de las estafas informáticas, los hurtos y los robos con fuerza en domicilios y otras instalaciones.
Salamanca, entre las provincias con más peleas
La provincia salmantina registró un incremento más moderado que otros territorios de Castilla y León, aunque mantuvo la tendencia ascendente. Con 110 infracciones, se situó por detrás de Valladolid, con 249; León, con 228; y Burgos, con 210.
El aumento del 6,8 por ciento en Salamanca contrasta con los registrados en Ávila, donde estos delitos crecieron un 32,9 por ciento, hasta los 113; Zamora, con un 25,7 por ciento más y 88 casos; y Palencia, con una subida del 17,2 por ciento, hasta los 75.
También aumentaron en León, un 14,6 por ciento, y en Segovia, un 10,6 por ciento. Por el contrario, las cifras descendieron en Soria, un 12,3 por ciento, y Valladolid, un 2,4 por ciento.
El ocio nocturno, entre los escenarios habituales
El incremento de las peleas responde, según los representantes policiales consultados por Ical, a diferentes factores. El secretario regional de Jupol en Castilla y León, Víctor Manuel González, señala que buena parte de estos enfrentamientos se producen en zonas de ocio nocturno. También apunta a los incidentes registrados en entornos rurales con temporeros y al consumo de alcohol como uno de los detonantes de determinadas disputas.
A estos factores se suma, según el secretario autonómico del Sindicato Unificado de Policía (SUP), José Robles, la polarización política y social, que puede trasladarse a la calle y contribuir a generar episodios de agresividad. Robles también advierte de la proliferación de grupos juveniles violentos, frente a los que la Policía Nacional desarrolla labores preventivas en las ciudades de Castilla y León.
El representante del SUP precisa, no obstante, que estos grupos no presentan en la Comunidad el nivel de organización de bandas como los Trinitarios o los Dominican Don’t Play en las grandes ciudades.
La falta de gestión emocional, entre las causas señaladas
Desde el Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León, su vicedecano, Vicente Martín, relaciona el aumento de la violencia con las dificultades para gestionar las emociones y con la ausencia de consecuencias ante determinados comportamientos.
Martín considera que la falta de límites y de mecanismos de control en ámbitos como el educativo y el laboral puede favorecer conductas descontroladas. También advierte del papel de las redes sociales en el aprendizaje por imitación, al difundir peleas y agresiones sin mostrar necesariamente las consecuencias que afrontan sus protagonistas.
A su juicio, la frustración, la falta de expectativas laborales entre los jóvenes y el consumo de drogas pueden agravar el problema cuando se combinan con una escasa regulación emocional.
El psicólogo también apunta a la pérdida de autoridad percibida en distintos ámbitos de la sociedad, incluidos el familiar, el educativo y el policial.
El aumento de las riñas y las lesiones leves no es, además, el único fenómeno que preocupa a los sindicatos policiales. Jupol señala que también se están registrando más delitos de desobediencia y resistencia a la autoridad, así como infracciones por faltas de respeto a los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.


