La gestión de los residuos generados por la industria de la celulosa y el papel se ha convertido en uno de los principales retos medioambientales del sector. Cada año, en España se producen cerca de 20 millones de toneladas de pulpa y papel, generando 1,3 millones de toneladas de lodos y cenizas. Su elevada capacidad de lixiviación y emisión de gases impide su depósito directo en vertederos, complicando su tratamiento y encareciendo su gestión. Sin soluciones sostenibles, estos subproductos representan una amenaza para los ecosistemas y la biodiversidad.
Frente a este desafío, investigadores de la Universidad de Salamanca, desde la Escuela Politécnica Superior de Zamora y liderados por Diana Movilla Quesada y Aitor Raposeiras Ramos, desarrollan el proyecto ADICEL, que busca mejorar la durabilidad de las carreteras utilizando materiales reciclados y respetuosos con el medio ambiente.
El objetivo del proyecto es crear aditivos sostenibles y materiales alternativos para mezclas bituminosas, utilizando residuos procedentes del tratamiento de aguas residuales de la producción de papel y de la incineración de biomasa empleada como fuente de energía en las fábricas. “El proyecto pretende transformar un problema ambiental en una oportunidad para la economía circular, aprovechando estos residuos para mejorar la durabilidad, la adherencia y la vida útil del asfalto, de manera sostenible”, destacan los investigadores.
La iniciativa cobra especial relevancia en un contexto en el que, según la Asociación Española de la Carretera, uno de cada diez kilómetros de vías españolas presenta un estado muy deficiente, lo que afecta a la seguridad vial y aumenta el consumo de combustible y las emisiones de CO₂. Mejorar la durabilidad de las mezclas asfálticas contribuye, por tanto, a reducir el impacto ambiental del transporte.




