La Universidad de Salamanca ha presentado este lunes “Preludio Celeste” y “Cielo de Salamanca–Un viaje inmersivo”, dos innovadoras experiencias que combinan tecnologías inmersivas, inteligencia artificial y patrimonio cultural para ofrecer una nueva forma de acercarse a una de las obras más emblemáticas de la institución como es el Cielo de Salamanca de Fernando Gallego.

La iniciativa ha sido desarrollada por el profesor e investigador António Baía Reis en el marco de SciCommXR, un proyecto europeo Marie Skłodowska-Curie centrado en explorar nuevas formas de comunicación pública de la ciencia y el patrimonio mediante narrativas artísticas apoyadas por tecnologías emergentes.
Durante la presentación, el vicerrector de Investigación de la Universidad de Salamanca, José Miguel Mateos Roco, destacó que el proyecto constituye “un ejemplo de cómo la investigación europea de excelencia puede generar resultados tangibles y permanentes para la comunidad universitaria y la ciudadanía”.
La propuesta se divide en dos experiencias complementarias. La primera, “Preludio Celeste”, consiste en una experiencia sonora inmersiva accesible mediante un código QR permanente instalado en la entrada del Cielo de Salamanca. Su objetivo es preparar emocional y sensorialmente al visitante antes de contemplar la obra, convirtiendo la antesala de la visita en un espacio de reflexión e imaginación.
La segunda, “Cielo de Salamanca–Un viaje inmersivo”, utiliza tecnología de realidad mixta para ofrecer una nueva lectura de la pintura mural de Fernando Gallego. A través de capas visuales, sonoras y narrativas, la experiencia permite explorar la obra desde perspectivas históricas, astronómicas, artísticas y simbólicas, enriqueciendo la comprensión de uno de los tesoros patrimoniales más importantes de la Universidad.
Según explicó António Baía Reis, la investigación ha explorado durante los últimos meses el potencial de herramientas como la realidad virtual, la realidad aumentada, la realidad mixta, el vídeo 360 grados, el sonido inmersivo y la inteligencia artificial para generar nuevas formas de mediación cultural, científica y patrimonial.
Por su parte, Eduardo Azofra, delegado del Rector para temas de Patrimonio, subrayó que esta iniciativa demuestra cómo la innovación tecnológica puede ponerse al servicio de una visión humanista del conocimiento, permitiendo que el patrimonio histórico siga siendo una fuente de inspiración, aprendizaje y transformación cultural en pleno siglo XXI.




