La Universidad de Salamanca ha dado un paso importante en el ámbito de la investigación ambiental con la creación de la nueva Delegación Territorial de Suelos de Castilla y León, integrada en la Sociedad Española de Ciencia del Suelo (SECS), una entidad científica de referencia nacional dedicada al estudio y protección de este recurso natural.
Al frente de esta nueva delegación han sido designados dos profesores de la USAL, Marcos Francos como presidente y Rubén Forján como secretario.
La puesta en marcha de esta delegación responde a la necesidad de coordinar y vertebrar la investigación y la gestión del suelo en la comunidad, que cuenta con la mayor superficie agraria y forestal de España. El objetivo es mejorar la cooperación entre la universidad, las administraciones públicas, el sector productivo y la sociedad, favoreciendo la transferencia de conocimiento científico a la gestión del territorio.
Uno de los ejes principales del nuevo organismo será la defensa del suelo como recurso natural estratégico y no renovable, especialmente vulnerable frente al cambio climático. En este sentido, se busca reforzar su consideración dentro de las políticas públicas autonómicas y su protección como elemento esencial para el equilibrio ambiental.
La delegación también pretende fortalecer el papel de Castilla y León en ámbitos clave como la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y la sostenibilidad de los ecosistemas, dada la importancia de sus suelos para la producción agrícola y forestal.
Además, este nuevo órgano se integra en una red de delegaciones territoriales ya existentes en comunidades como Andalucía, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia o Galicia, con el fin de representar la diversidad edáfica del territorio español y coordinar actividades científicas en cada región.
La ciencia del suelo, según la SECS, es un campo interdisciplinar que analiza desde la formación del terreno y su evolución geológica hasta su estructura interna, fertilidad y papel en los ecosistemas. En ella confluyen disciplinas como la geografía, la biología, la química, la ecología o la ingeniería agraria y forestal, lo que permite una visión integral del territorio.




