Este fin de semana arranca en Castilla y León la temporada de caza menor general. Por delante quedan tres intensos meses que se alargarán hasta el 24 de enero de 2027.
Hasta entonces, los cazadores saldrán al campo los días permitidos, que en este caso son los jueves, sábados, domingo y festivos nacional y autonómicos, con excepciones que son normas que se imponen en los cotos y que también imponen los propios cazadores en función de cómo hayan criado las especies ese año.
Desde este domingo, que es cuando comienza oficialmente la temporada, los cazadores vuelven a reiniciar los rituales que afloran en estas fechas y a recuperar los preparativos que siguen manteniendo a flote la adrenalina. “La noche de antes no se duerme pensando en la apertura de la veda”, asegura
Javier Tendero, presidente de la Federación de Caza en la provincia de Salamanca.
Cuando amanece, los cazadores ya están en pie poniendo rumbo al primer destino que inaugurará lo que se desea como una gran temporada; los preparativos, en cambio, comienzan ya por la noche, según devela Tendero: “Piensas en tenerlo todo impoluto, las botas, el chaleco, coger los cartuchos, la escopeta y el perro al que hemos estado sacando a pasear casi todos los días del año para mantenerlo en forma hasta que llegan estas fechas”.

En su caso, Javier caza con un can español bretón y un setter que lo acompañan en las batidas de caza menor y un teckel cuando se trata de caza mayor. Manifiesta que el perro “es una pieza muy importante y la caza menor con perro es de las más bonitas”. No obstante, reconoce que no siempre hay que llevarlos, porque, por ejemplo, cuando se va a cazar palomas a la espera se puede hacer desde un puesto sin necesidad de llevar contigo un perro.






