El mundo del blues pierde a una de sus figuras más reconocibles. Carvin Jones, guitarrista, cantante y showman estadounidense conocido como 'The King of Strings', falleció en la madrugada de este domingo, 20 de septiembre, a los 60 años, según ha comunicado su familia a través de la página oficial del músico.
Su muerte deja también un recuerdo especial en Salamanca, una ciudad que formó parte de sus numerosas giras por España y en la que el músico actuó en diferentes ocasiones. Jones llegó incluso a comenzar en la capital salmantina una de sus giras españolas, con un concierto en la sala Music Factory en octubre de 2018. Aquella gira le llevó posteriormente por otras nueve ciudades españolas.
No fue aquella su única relación con la ciudad. Carvin Jones ya había pasado anteriormente por Salamanca y regresaría en diferentes etapas de su carrera, convirtiéndose en uno de esos músicos internacionales que mantuvieron una presencia recurrente en los escenarios salmantinos
Uno de los grandes guitarristas de blues
Nacido en Lufkin, Texas, en 1966, Jones descubrió el blues desde niño a través de los discos de B.B. King que escuchaba en casa de su abuelo. Su abuela le regaló su primera guitarra cuando tenía siete años y, con el paso de las décadas, terminó convirtiéndose en uno de los guitarristas de blues más reconocidos del circuito internacional.
Su carrera le llevó a actuar en más de 37 países y a compartir escenarios con algunas de las grandes figuras del blues y el rock. Su particular manera de tocar y su enorme presencia sobre el escenario hicieron de sus conciertos uno de sus principales sellos de identidad: en ocasiones abandonaba el escenario para continuar tocando entre el público.
Ese reconocimiento quedó reflejado también en Guitarist Magazine, que incluyó a Carvin Jones entre los 50 grandes guitarristas de blues de todos los tiempos. El músico, además, recibió elogios de nombres como Eric Clapton, que llegó a definirlo como una de las grandes promesas surgidas de Phoenix.
Para Salamanca, su nombre queda unido especialmente a sus numerosas visitas a la ciudad y a aquellas noches en las que su Fender y su característico blues-rock llenaron las salas salmantinas.





