‘El día en que me olvides’. Bajo este nombre se esconde el último álbum de Ginés Paredes, más conocido como Walls, un joven artista murciano de 25 años que hará temblar este viernes la Plaza Mayor de Salamanca con motivo del Festival de Artes de Castilla y León (FACYL).

Así, a las 22:30 horas, el cantante, que cuenta con más de un millón de oyentes mensuales en una de las plataformas musicales más importantes, dará comienzo de manera oficial a su última gira en Salamanca tras la presentación de esta que se llevó a cabo en Madrid el pasado 22 de febrero: “Me muero de ganas de que toda España vea este nuevo formato”.
No es la primera vez que vienes a Salamanca. En marzo del año pasado una de las salas de la ciudad presenció un concierto suyo con la gira Luna 18 Tour. Además, este 2026, estuviste presente durante el concierto de Dani Fernández del 6 de marzo en el Multiusos Sánchez Paraíso. ¿Qué sensaciones te transmite esta ciudad y su gente cada vez que vienes?
A mí y a mi banda nos encanta esta ciudad. Cada vez que vengo, acabo saliendo de fiesta y disfrutando muchísimo. Es un lugar con mucho ambiente, con mucha noche, además de una ciudad preciosa y con mucha historia. Por ejemplo, una vez teníamos un festival en Salamanca y se canceló por mal tiempo. Aun así, decidimos subir y nos lo pasamos genial.
Salamanca es una ciudad joven, pero al mismo tiempo, me recuerda mucho a Murcia. Aunque son totalmente diferentes, se me parecen en cuanto al ambiente universitario e histórico, y eso me gusta bastante.
Existe un gran salto entre hacer un concierto propio en una sala de la ciudad a hacerlo en la Plaza Mayor durante la celebración del Facyl ¿Cómo te hace sentir este cambio en tan solo un año?
La primera vez que fuimos a Salamanca nos pilló en el último tramo de la gira Luna 18 Tour, que fue el anterior disco. Ya habíamos oído hablar de esa sala, y es un lugar que considero mítica, porque tiene el camerino entre el público. Por ejemplo, tuvimos que subir al escenario pasando entre el público. En general, fue muy guerrillero, pero al mismo tiempo muy bonito, me encanta esa sala. A mí no se me caen los anillos por tocar en ningún sitio y me encantó.
Por otro lado, tocar durante el ‘FACYL’ en la Plaza Mayor, me impone un poco porque espero que vayan bastantes personas, pero hasta que no toque ahí, no te puedo expresar mi experiencia.
¿Qué expectativas te produce este concierto, en cuanto a la acogida del público y tus propias sensaciones?
Nunca he visto un escenario montado ahí, aunque estoy seguro de que va a ser algo muy chulo y en pro a la cultura. Espero que esté la plaza a reventar, espero que haya mucha gente que me conozca y otra que, aunque no me conozca, se quede enganchada al proyecto. La intención es que sea un directo auténtico que puede gustar.
La estética rockera y la puesta en escena dura estuvo presente en la presentación esta gira, ‘El día en que me olvides’. ¿Seguirá la misma línea el espectáculo que presenciará esta ciudad?
Queremos mantener la misma base siempre. Lo que pasa es que no todos los escenarios son iguales, por lo que nos vamos a adaptar. Me parece que invertir en el show es importante, pero hay veces que el sitio te ofrece unas posibilidades u otras.
Aunque en este disco la canción ‘Vulnerable’ es la única colaboración, con Dani Fernández; en temas de tus otros dos álbumes aparecen nombres como Xavibo, Hens o Natos y Waor. ¿Se puede adelantar alguna figura más para el concierto este viernes?
Nunca se sabe. La verdad es que yo antes estaba más emocionado con las colaboraciones en los conciertos que ahora. Me parece que estamos educando al público de tal manera que solo les apetece saber cuántos invitados vienen o cuántas colaboraciones hay en un álbum, en vez de escuchar lo que quiere decir el artista. Aunque lo entiendo, hay veces que no estoy cómodo con ello.
Aunque el rock siempre ha estado presente en tu música desde el 2022, tu carrera ha presenciado bastantes cambios a lo largo de estos tres años, siendo ‘El día en que me olvides’ tu disco más rockero, con un toque incluso melancólico y nostálgico. ¿Qué destacarías del estilo de este álbum y la decisión del mismo?
Cuando escucho mis álbumes anteriores, percibo a un chaval intentando ser rockero, veo a un niño queriendo ser adulto. Creo que este disco es más maduro. Es el proyecto en el que más tiempo he invertido, porque he dedicado mucho tiempo en escribir las letras y he querido tratar más temas.
Este cambio creo que es parte de la naturaleza del artista. Si hubiese seguido haciendo la música que hacía en Los Niños del Parque no hubiese evolucionado y me hubiese quedado estancado. En cuanto al estilo del disco, este se basa en la música que me gusta. Es algo habitual en los artistas. Mi disco se traduce en eso porque es lo que me sale orgánicamente.
¿Podrías enumerar los mayores referentes musicales en los que te has fijado para este disco?
Oasis es mi principal referente. Cuando fui a verlos durante la temporada pasada, me cambió la perspectiva entera del disco. Además, también me gustan mucho Leiva, Amaral, Black Sabbath, Yungblud, The Black Keys o incluso Antonio Flores. Al final, voy cogiendo referencias de muchos estilos musicales. A pesar de todas estas influencias, siempre intento sonar a mí y tener mis características propias. Eso hace que, incluso quien no sea seguidor de mi música, pueda identificar mi sello personal.
En cuanto a las épocas, sí que es verdad que me baso quizás en la actitud de los años 80 y 90. Esto se puede ver en la manera de hacer las canciones, metiendo el estribillo cuando lo pida la canción, sin preocuparse de si funciona o en las redes sociales. Esa tendencia es muy habitual hoy en día y me parece penosa.
Como se ha comentado, la tristeza y la melancolía son protagonistas en este álbum. ¿Cuál dirías que es el principal mensaje de ‘El día en que me olvides’?
A mí las canciones felices me dan un poco de pereza. Entonces, yo utilizo la música para desahogarme y para expresar cómo me siento. Esto funciona independientemente del ritmo, porque en este álbum hay temas que son muy bailables y, en cambio, su letra es fundamentalmente triste.
En concreto, en este disco quise hablar desde una perspectiva como si estuviese muerto. De ahí su título: ‘El día en que me olvides’. El disco en general es una despedida; una reconciliación conmigo mismo y con la gente a la que quiero. A partir de eso, cada canción trata un apartado diferente de cómo me siento, que es lo que quiero seguir haciendo a partir de ahora.
Es probable que al público le sorprenda que un artista de 25 años piense en la muerte como el tema principal de su último trabajo. ¿Por qué decidiste basarte en ella?
Yo creo que hay que darle una vuelta de más a lo escrito, porque siempre se puede ser un poco más profundo. A lo mejor es pasarse de intenso, pero desde pequeño he tenido esa obsesión con la muerte, con qué va a pasar cuando yo no esté y con qué va a quedar de mí.
Además, cuando uno sufre pérdidas y se da cuenta de que el mundo sigue girando y de que el sol sigue saliendo, hay dos opciones: desesperarse o tomárselo de una manera más relajada, asumiendo que lo importante es lo que hagamos cuando estemos vivos y que no hay que obsesionarse con dejar ningún legado. Aunque parece que en el disco tomo la primera opción, la intención es transmitir lo segundo.
Para centrarnos en tu carrera musical, comenzaste haciendo improvisaciones en batallas de gallos en los parques, acabando por competir en la importante liga FMS España. En cambio, en el 2020 dejaste el mundo de la improvisación para centrarte en tu carrera musical, que despegó en 2022 con el álbum ‘Los niños del parque’. ¿Qué experiencias, sensaciones y vivencias te quedas de ambos estilos de vida?
En ambos tienes que dar la cara al público y ofrecerle lo mejor a ellos. Aun así, son dos mundos completamente diferentes. En las batallas aprendí muchas cosas que ahora aplico en los escenarios.
De hecho, cuando empecé a tocar mi propia música, venía de hacer eventos súper grandes en las batallas y pasé a actuar en salas chiquititas con mi música. Y supongo que no me ponía nervioso porque estaba acostumbrado a lugar más amplios y concurridos.
¿Qué te hizo pasarte al mundo de las canciones?
Esto es lo que llevo queriendo hacer desde que era pequeño. Las batallas fueron una fiebre adolescente que me dio cuando tenía 15 años. Resultó que se me daba bien y enseguida triunfé en eso. Aunque se me dio bien, yo quería dedicarme a la música. De hecho, utilizaba las batallas también como plataforma para darme a conocer con mi música. Después de cada batalla, cantaba mis canciones.
En general, el mundo de la improvisación dejó de motivarme enseguida. Finalmente, lo abandoné en el año 2020, aunque un año antes ya estaba con ese pensamiento rondándome la cabeza.
¿De dónde viene el amor por la música de este joven artista?
Mi padre es una persona muy cercana a este mundo. Por ello, llevo estando ligado a la música desde que era pequeño. Así, decidí que, si quería dejar huella en la gente, tenía que ser utilizando lo que él me enseñó. De ese aprendizaje habla ‘Cuántas penas vale tu amor’, que para mí es el mejor tema del disco.
Volviendo al pasado, siempre he sido una persona muy inquieta y nunca paraba de toquetear todo. Pero la verdad es que desde que era pequeño me ha gustado tocar y me grababa cantando. En definitiva, creo que fui hecho para esto, no se me ocurría otra cosa que hacer en esta vida.
¿Dirías que este amor en ocasiones se transforma?
Sí, por supuesto. Ahora que soy más mayor y que se ha perdido un poco la magia de los comienzos, a veces me desencanto con la música, me deja de gustar por momentos y en ocasiones me desespero.
Esto es porque, cuando trabajas de esto, te pones a pensar tanto en cosas mucho menos importantes que la música, que rodean a la música, que te acabas olvidando de lo realmente importante que es hacer canciones que te gusten y que te muevan.
Para acabar, dentro del panorama artístico se te conoce como Walls. En cambio, tras este nombre se esconde Ginés Paredes. ¿En qué se diferencian y en qué se parecen tu personaje y tú mismo?
Mi personaje es más correcto de cara al público que mi persona. Yo cuando estoy con mis amigos soy más sinvergüenza y cuando me bebo un par de copas también. Además, cometo errores en mi vida. En cambio, Walls debe ser más educado y políticamente correcto cuando habla con seguidores, periodistas y demás personas.
Pero, al fin y al cabo, Walls y Ginés son la misma persona. Yo me fijo en lo que vivo para escribir mis canciones, no utilizo historias completamente diferentes a mis vivencias para crear mi música. Por ello, aunque como digo, Walls es bastante más correcto, no hay prácticamente ninguna diferencia más allá de esa.




