La Fiebre del Nilo Occidental (FNO) no es una enfermedad nueva en España. Sin embargo, hoy día es una enfermedad considerada como emergente y endémica al estar presente de forma constante en nuestro país en los últimos años.
El documento del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sobre la situación epidemiológica recoge que entre los años 2010 y 2016 se detectó el linaje 1 del virus de la FNO en aves y diversas explotaciones equinas de Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Castilla y León (esta se trata de la variante genética más extendida y predominante de este virus a nivel mundial). El linaje 2 del virus se identificó por primera vez en 2017 en un azor común que es un ave rapaz diurna.
Desde 2022 hasta ahora se han declarado varios focos de esta enfermedad en España en équidos y aves silvestres. El motivo de esto es el clima, según explica coordinador de la Unidad Veterinaria de Ciudad Rodrigo, Isidro Molinero: “Cada año hay más focos porque estamos invadidos por los mosquitos”.
Esta idea es también reforzada desde Agricultura: “España presenta en la actualidad una situación endémica de la enfermedad debido a que reúne unas condiciones favorables para el mantenimiento y la circulación del virus responsable de la Fiebre del Nilo Occidental, como son la gran variedad de posibles reservorios, la proximidad a zonas endémicas como África y Oriente Próximo, las características ecológicas y climáticas, las rutas migratorias de aves procedentes de áreas afectadas y la presencia de vectores competentes ampliamente difundidos por la geografía española”.

Esto, unido a las últimas muertes que han sido notificadas tras los focos detectados en Extremadura y Andalucía aumenta el miedo entre la población, aunque esta alarma tampoco es nueva y lleva años disparando la confusión de los síntomas, llegando incluso hasta Salamanca.
Focos del virus en España
Lo primero de todo es tener claro que en Castilla y León no hay focos positivos en lo que llevamos de 2026, y estos se encuentran ubicados principalmente en Andalucía, Extremadura y también en Canarias. En los últimos dos días se han notificado muertes de humanos, aunque también están fuera del territorio castellanoleonés.
El Servicio Extremeño de Salud (SES) confirmó este miércoles la primera muerte por fiebre del Nilo en Extremadura de una mujer de 68 años perteneciente al área de Don Benito-Villanueva de la Serena. Justamente el día 25, el Ministerio notificó un foco en el municipio de Villanueva de la Serena.
La otra muerte que se ha confirmado ha sido la de un hombre residente en una pedanía de Utrera, en Sevilla, con patologías previas que estaba ingresado en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla tras ser diagnosticado de meningoencefalitis por virus del Nilo occidental en el mes de agosto. Siendo el segundo fallecimiento por FNO en Andalucía en el 2026.
En total, en lo que llevamos de año se han notificado en humanos 24 casos en Extremadura; 54 en Andalucía.
Respecto a los focos, según el RASVE, en Castilla y León no hay registros de esta enfermedad desde el año 2024, cuando se detectaron dos en Miranda de Ebro (Burgos) y El Cabaco (Tamames-Salamanca). Los otros focos que han sido detectados en los últimos años en la provincia de Salamanca son de 2023 en Morasverdes (Ciudad Rodrigo-Salamanca) y de 2022 en Fuenteguinaldo (Ciudad Rodrigo-Salamanca). Todos los focos de Salamanca tuvieron como origen un ave silvestre.
El ave silvestre de Morasverdes el 11 de agosto de 2023 fue un azor igual que el del 31 de agosto de 2022 en Fuenteguinaldo. El ave del foco de Tamames, confirmado el 26 de enero de 2024, fue un gavilán.
Por entonces estos focos ya originaron la alarma entre la población debido a una confusión de los síntomas. De hecho, el veterinario de la Unidad de Ciudad Rodrigo recuerda que como había pocos datos de la enfermedad, una persona de Morasverdes tras enterarse que el ave infectada había sido encontrada en el monte, confundió los síntomas y alertó a las autoridades sanitarias, desatando una alarma social ya en esta fecha que obligó al Ayuntamiento a redactar un bando para tranquilizar a los vecinos.
Por ahora, la provincia de Salamanca se encuentra libre del virus de la Fiebre del Nilo Occidental, y lo cierto es que, según confirmaciones veterinarias, no se están aplicando medidas de prevención más que las recomendaciones de evitar humedales y echarse repelente de mosquitos, pese a la proximidad de los focos de Extremadura.

Los focos detectados este año en España son: Villanueva de la Serena, Jerez de la Frontera, San Bartolomé de Tirajana, Medina Sidonia, Almonte, Sanlúcar la Mayor, La Puebla del Río, Retamal de Llerena, Cantillana, Hinojos y Vilanova de la Barca (provincias Extremadura, Andalucía y Cataluña).
Síntomas, medidas preventivas y recomendaciones
La FNO es “una enfermedad infecciosa no contagiosa causada por un arbovirus incluido en la familia Flaviviridae”. El virus es transmitido por mosquitos y el reservorio principal son las aves silvestres a las que el mosquito transmite el virus mediante picadura, aunque también se puede contagiar vía oral en zonas húmedas, pantanosas o con abundancia de aves migratorias y mosquitos, propiciando un hábitat óptimo para su propagación.
Los hombres y otros mamíferos, como los caballos, son huéspedes susceptibles, es decir que no transmiten la infección. En ambos casos, la vía de infección más frecuente es la picadura por un mosquito infectado.
Desde la subdirección general de sanidad informan de que la mayoría de las infecciones, el 80 %, por esta enfermedad son asintomáticas, matizando que en caso de presentarse clínica “la manifestación más seria de la infección es una encefalitis que ocurre tanto en humanos como caballos”.
En el caso de los caballos: el virus afecta principalmente al cerebro y sistema nervioso periférico. Por ello, los síntomas incluyen cambios de conducta, hiperestesia, contracturas musculares, caídas o movimientos circulares. La enfermedad puede progresar y los animales manifestar convulsiones e incapacidad para permanecer de pie. Aproximadamente un tercio de los animales que se infectan mueren, recuperándose el resto.
En personas, la mayoría de los casos son asintomáticos, aunque se puede llegar a presentar fiebre moderada, dolor de cabeza e inflamación ganglionar, y en personas de la tercera edad pueden aparecer complicaciones como encefalitis o meningitis aséptica.
Las medidas preventivas y las recomendaciones en zonas de riesgo para evitar la infección en personas son: usar prendas de vestir de manga larga en las horas de más actividad de los mosquitos (al amanecer y el anochecer); evitar las actividades al aire libre cerca de río y agua estancada; aplicar repelentes; proteger las ventanas con mosquiteras; y evitar acumular en los hogares recipientes con agua estancada.
Programa de Vigilancia de la Fiebre del Nilo Occidental
En el programa de vigilancia de esta enfermedad por parte del Ministerio de Agricultura para este 2026 se enumeran una serie de medidas de refuerzo en las explotaciones equinas de la zona donde se haya detectado presencia de FNO en caballos, recomendando el uso de vacunación preventiva. La vacuna está disponible para su uso en équidos y de hecho es altamente recomendable pese a que “casi nadie vacuna”, según afirma Molinero.
En el caso de las aves, la recomendación principal es la vigilancia en zonas de humedales, especialmente si es época de migraciones o de elevado movimiento de las aves para lo que hay que tener en cuenta el listado de humedales establecido en el Anexo I de la Orden APA/2442/2006, de 27 de julio, en el que figura el Azud de Riolobos en la provincia de Salamanca.

Para los mosquitos, se adoptarán medidas de lucha vectorial, como retirar cualquier sitio potencial donde los mosquitos puedan criar, lugares o utensilios donde se pueda acumular agua y el uso de desinsectantes y/o repelentes.
El Gobierno de España mantiene desde 2017 un Plan de Vigilancia frente a la FNO en aves, tanto domésticas como silvestres y équidos: incluye un componente de vigilancia pasiva basado en la comunicación a los SVO e investigación de aquellos animales que presenten sintomatología compatible con la enfermedad, o en el caso de las aves cuando se detectan mortalidades en épocas de riesgo, y un componente de vigilancia activa mediante la toma de muestras de aquellos animales localizados en áreas geográficas que se consideren de riesgo y que por ello actúan de centinelas.
El programa incluye también una red de captura de mosquitos para caracterizar la presencia de mosquitos de spp competentes, y por otro lado la vigilancia de presencia del virus mediante pruebas laboratoriales en aquellos mosquitos capturados en trampas localizadas en lugares de mayor riesgo e interés.



