España es el país con más farmacias por habitante del mundo. Con alrededor de 22.100 establecimientos repartidos por todo el territorio, las boticas españolas son las más accesibles de Europa. Entre todas ellas, las farmacias rurales -que atienden a una población de cerca de ocho millones de habitantes-, son un pilar clave en el modelo farmacéutico mediterráneo, y se han establecido como verdaderos “centros de salud” de referencia para los habitantes de muchas localidades. Son auténticos consultorios donde, además de recoger sus medicamentos, los vecinos obtienen una atención farmacéutica integral, reciben consejos profesionales y resuelven las dudas sanitarias que surgen en su día a día.
La provincia de Salamanca cuenta con un total de 255 farmacias, de las que 170 se encuentran en el entorno rural, -el 55% de ellas en municipios de menos de 500 habitantes-. Además, existe una red de 93 botiquines farmacéuticos que asisten a otros tantos municipios. En muchos de los pueblos de nuestra provincia, el farmacéutico es el único profesional sanitario accesible y localizado.
Nuestras farmacias rurales caminan con dificultad, y es urgente tomar medidas reales que aseguren su viabilidad. Estas farmacias deben ser sostenibles para seguir desarrollando servicios asistenciales y sociales, y ser un punto de apoyo en el freno a la lacra de la despoblación.
Mantener y ampliar la base económica del medio rural de forma sostenible es básico para mejorar la calidad de vida y el bienestar de su población, creando condiciones atractivas para la instalación de nuevos residentes en estas zonas, y volviendo a llenar de vida y actividad el medio rural. Pero esta mejora del bienestar sólo se producirá si se acompaña de la ampliación de los servicios públicos, incluyendo de forma muy relevante el acceso a medicamentos a través de las farmacias.
El mantenimiento y la función de las farmacias rurales son un claro ejemplo de una cohesión territorial efectiva. Por eso, nuestras instituciones y nuestra sociedad deben ser ambiciosas y exigentes, consiguiendo una mayor extensión y una total implantación territorial de los servicios públicos que garanticen los derechos para todos los ciudadanos, independientemente de dónde vivan o de cuántos habitantes tenga su municipio.
No hay que olvidar que todas las farmacias, se encuentren donde se encuentren, desarrollan los mismos servicios profesionales, pero las del entorno rural, además, son la primera puerta de acceso al Sistema Sanitario.




