Con tan solo diecinueve años Fathallah Sadki (Jonás) siente la necesidad de conocer mundo y decide desplazarse hasta Italia junto a su hermano, después de pasar allí una temporada y aprender el idioma decide volver a Marruecos donde trabajó como taxista hasta el año 2001, es entonces cuando comienza su verdadera aventura al decidir venir a España.
Visita diferentes zonas del país, pero al llegar a Salamanca decide quedarse aquí, ya que es una ciudad donde se respira tranquilidad y donde se siente cómodo.
Reconoce que los dos primeros años fueron los más duros, pero gracias al apoyo de entidades como Cruz Roja y Salamanca Acoge las cosas fueron algo más fáciles, ya que pudo estudiar y encontrar trabajo. “Me siento muy agradecido a estas entidades, y admiro a todas las instituciones que de una manera u otra se dedicas ayudar a la gente, su trabajo es valioso y hay que reconocerlo”.
Mientras charlamos tomando un café comienza a contarme los primeros lugares en lo0s que tuvo la oportunidad de trabajar, “el primer lugar donde trabajé fue en Toro, en la provincia de Zamora, donde estuve trabajando durante la vendimia recogiendo la uva” las amistades que obtuvo con este trabajo le ayudaron a encontrar su siguiente trabajo al terminar la temporada de la vendimia, esta vez se desplaza hasta Fuentesaúco, también en la provincia de Zamora, dónde trabajó en un matadero. Su siguiente trabajó le lleva hasta Salamanca, donde estuvo trabajando como camarero en una discoteca durante cinco años.
Le gusta colaborar con ayudas sociales, como por ejemplo en las diferentes recogidas de alimento que tienen lugar en la ciudad, ya que él conoce perfectamente lo que es tener una situación complicada y no desea que nadie tenga que pasar por eso.
Reconoce que no notó mucha diferencia cultural, ya que en su caso su familia es muy abierta culturalmente y conocía diferentes costumbres.
¿Qué hay de Salamanca?
“He estado en muchos países, he conocido muchas ciudades, pero si tengo que elegir una ciudad me quedo con Salamanca, es una ciudad muy limpia, me gusta la gente y el ambiente que se respira”.
Confiesa que lo mejor que le ha pasado le ha ocurrido en Salamanca, ya que fue aquí donde a la edad de 28 años conoce a su actual pareja. “Tanto ella como su familia me han ayudado mucho, es una persona que ha estado conmigo en los buenos y los malos momentos, ojala pueda devolverle algún día todo lo que me ha dado”.
Se confiesa apasionado de la cocina, “me encanta la comida Española, la paella, el cocido…”, lo que le empujó a realizar un curso de cocina en Santa Marta de Tormes para conocer más recetas y maneras de cocinar.
Me despido de Jonás con muy buenas sensaciones, habiendo conocido a una persona muy positiva, con muchas ganas de vivir y de trabajar, por eso desde aquí le deseo lo mejor y espero que volvamos a encontrarnos y a disfrutar de un café los dos juntos.




