Este miércoles, 28 de octubre, otra tragedia ferroviaria sacudía el campo español. Si hace unos meses era Adamuz, en Córdoba, en esta ocasión ha sido en Urda, en Toledo, con una colisión entre dos trenes que ha causado decenas de fallecidos y familias completamente rotas.
Por azar del destino, el Sindicato Español de Maquinistas convocó una huelga a nivel estatal en pro de pedir una serie de medidas que tendrían que aprobarse de manera urgente, entre ellas ampliar la seguridad ferroviaria en toda la red de España.

Del mismo modo, entre los motivos que exponía SEMAF se encontraban asegurar la actuación frente a emergencias climáticas y riesgos en la vía; cambiar el modelo hacia una verdadera cultura justa; abrir un canal directo entre los sindicatos, la AESF y la Inspección de Trabajo; proteger nuestros descansos, la jubilación y el cumplimiento de lo pactado; aplicar lo acordado para las nuevas promociones; y cuidar al maquinista en los momentos más duros.
Ante una jornada en la que se iban a movilizar en la Estación de Tren de Salamanca en pro de solicitar estas peticiones, se han añadido cinco minutos de silencio en recuerdo a las decenas de víctimas de Urda, gritando más alto aún la necesidad de medidas que garanticen la seguridad tanto de los trabajadores de la red ferroviaria como de los cientos de pasajeros que cogen este medio de transporte desde o hacia la capital del Tormes.
A esta concentración se suma la de la Subdelegación del Gobierno de España en Salamanca, a la que también se han unido otros representantes públicos como la corporación municipal del Ayuntamiento de Salamanca, la Diputación de Salamanca, partidos políticos, representantes sindicales y miembros de las Fuerzas y Seguridad del Estado.




