En el Día Mundial Contra el Cáncer de Próstata, que se celebra este jueves 11 de junio, la búsqueda de nuevos tratamientos para aquellos pacientes que no responden a los tratamientos convencionales llega como un soplo de esperanza.
Recibir un diagnóstico de cáncer siempre supone un impacto emocional que está ligado a cambios de hábitos y en muchas ocasiones a renunciar a un determinado estilo de vida. A veces los tratamientos son breves, pero en otras ocasiones hay recaídas y los procesos se vuelven más largos y complicados.
Pensando en los tumores más resistentes, investigaciones de Salamanca tienen entre manos un importante proyecto, un “desafío” frente a este tumor que está liderado por Sandra Blanco, investigadora del CIC y responsable del Grupo de Epitranscriptómica junto a Ángela Patricia Hernández, investigadora del Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Salamanca, quienes tratan de abrir paso a nuevas líneas de tratamientos, desarrollando nuevos fármacos en canceres de próstata. Una esperanza para los pacientes.
El cáncer en nuestro país es la primera causa de muerte, siendo el de próstata el más frecuente entre la población masculina, sobre todo en edades avanzadas. Constituye, según indica la Asociación Española Contra el Cáncer, “la tercera causa de mortalidad en varones, solo por detrás del cáncer de pulmón y el colorrectal”.

Los datos del Observatorio del Cáncer revelan que en Salamanca se detectaron durante el último año del que se tienen cifras (2025) a 393 hombres diagnosticados con este tipo de cáncer. Además, la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) ha publicado las estimaciones de la incidencia del cáncer en España correspondientes a 2025, indicando 32.188 casos.
En REDECAN figuran también ya el número total de casos de cáncer de próstata estimados para 2026, exponiendo 34.833 casos; una cifra que a priori ya es superior a la de 2025.
Además del de próstata, los canceres de colon y recto, pulmón y vejiga urinaria son los más frecuentes en hombres.
Respecto al cáncer de próstata, desde la AECC se advierte que la incidencia en este tipo de canceres aumenta con la edad, siendo de hecho, el cuarto tipo de cáncer en incidencia en el mundo.
Los factores de riesgo frente a este tumor, tal y como subraya la Asociación del Cáncer, son además de la edad, la raza y la historia familiar, apuntando que todos ellos son factores “no modificables”. También describen que “se desarrolla principalmente en varones de edad avanzada” y que “es raro en varones menores de 50 años, pero su incidencia aumenta rápidamente a partir de esa edad”. No obstante, se ha observado que “es más frecuente entre los varones de raza negra, quienes a menudo presentan formas agresivas de la enfermedad”.
Nuevas alternativas terapéuticas contra el cáncer de próstata
Desde Salamanca se lidera una investigación que explora el desarrollo de nuevos fármacos capaces de mejorar la respuesta a los tratamientos oncológicos.
A la cabeza del proyecto, la doctora Blanco afirma que, aunque en los inicios la enfermedad es asintomática, “un síntoma clave son los problemas al orinar, especialmente por la noche, y una de las causas principales es la desregulación hormonal, por ello en tumores primarios, menos avanzados, la cirugía o el tratamiento hormonal que reduce los niveles de testosterona funciona muy bien”. Sin embargo, también declara que el 10-15 % de pacientes no responde a estos tratamientos y para ellos hay una segunda línea de tratamientos hormonales más avanzados y también quimioterapia o radioterapia, pero aun así estos tratamientos no son muy efectivos”. Por eso, declara que “en nuestro laboratorio nos interesa identificar nuevas líneas terapéuticas, nuevos tratamientos para aquellos pacientes que no responden a los tratamientos convencionales que ya existen”.
Explica también que “a pesar de los importantes avances terapéuticos registrados durante las últimas décadas, muchos pacientes con cáncer de próstata avanzado terminan desarrollando resistencia a tratamientos hormonales, terapias dirigidas o quimioterapia. Comprender los mecanismos biológicos que permiten a las células tumorales adaptarse y sobrevivir constituye una prioridad para la investigación oncológica actual.

El potencial de las modificaciones en el ARN como diana terapéutica representa un cambio de paradigma en la lucha contra el cáncer. Nuestro objetivo es desarrollar fármacos innovadores que no solo frenen el avance tumoral, sino que también mejoren la respuesta a los tratamientos existentes y la calidad de vida de los pacientes”, explica.
Fuentes de la Universidad de Salamanca también desgranan que este proyecto se centra en el estudio del epitranscriptoma: “El conjunto de modificaciones químicas que experimentan las moléculas de ARN y que influyen directamente en el comportamiento de las células”. Por otra parte, manifiestan que “más allá de la supervivencia, uno de los grandes retos del cáncer de próstata es minimizar el impacto de la enfermedad y de los tratamientos sobre la calidad de vida de los pacientes”.
Secuelas como la incontinencia urinaria, la disfunción eréctil, la fatiga o la pérdida de masa ósea pueden afectar significativamente al bienestar físico y emocional de los pacientes.
Enfermedades de la próstata, síntomas, proceso de adaptación y seguimiento tras el tratamiento
Pensando en la orientación y en esa primera toma de contacto con la información tras recibir un diagnóstico de cáncer, la AECC mantiene pública desde hace dos décadas una guía práctica (‘Cáncer de próstata. Una guía práctica’) con el objetivo de “ofrecer un recurso útil”, con material que aporta información sobre qué es este tipo de cáncer, las enfermedades de la próstata, los síntomas, así como el impacto emocional que genera o los procesos de adaptación y el seguimiento postratamiento.
En cuanto a los procesos patológicos que se pueden desarrollar en la próstata, desde la Asociación enumeran tres: Hipertrofia Benigna de Próstata (la más frecuente); Prostatitis aguda o crónica (procesos de naturaleza inflamatoria o infecciosa); y cáncer de próstata.
Al igual que indica la doctora Sandra Blanco, en esta guía se reitera que en los inicios este tipo de tumor no va a causar ninguna sintomatología perceptible por el paciente en la fase inicial. Aun así, desde la AECC apuntan que “los síntomas locales que pueden presentarse en el cáncer de próstata son semejantes a los de la Hiperplasia Benigna de Próstata” y enumeran los siguientes: urgencia miccional imperiosidad miccional o incluso pérdida involuntaria de la orina; aumento de la frecuencia de orinar; nicturia (necesidad de levantarse a orinar durante el descanso nocturno); disuria (micción dolorosa); retardo en el inicio de la micción; disminución de la fuerza del chorro miccional o intermitencia del mismo; retención urinaria; goteo posmiccional; sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga; emisión de orina o semen sanguinolentos; disminución del volumen del semen eyaculado; y disfunción de la erección.
En los estadios más avanzados de la enfermedad se pueden desarrollar otros síntomas más generales como la pérdida de peso o apetito, dolor óseo en la pelvis y/o espalda, anemia e hinchazón en los miembros inferiores o insuficiencia renal.
Entre otros apuntes que figuran en esta guía, está el proceso de adaptación y que la mayoría de las personas diagnosticadas de un cáncer reciben de forma negativa la noticia. Entre esas pautas para afrontar el proceso se insiste en comprender y aceptar lo que está pasando; no caer en las típicas frases que generen un sentimiento de culpa al paciente; buscar y seleccionar la información adecuada; y establecer procesos de comunicación positivos entre todas las partes implicadas.
En esta guía se insiste también en la importancia del seguimiento de la enfermedad y de cumplir con las revisiones periódicas, porque si vuelven a aparecer síntomas, signos de progresión o avance del cáncer, se puede aplicar el tratamiento más adecuado en ese momento.




