El sector de la construcción desde hace un año aproximadamente está en boca de todo el mundo, principalmente por la escandalosa subida del precio del material y la tardanza en encontrar personal de obra, un problema que viene de largo. Justo antes de la pandemia, en el último trimestre de 2019, ya se vaticinaba que el material de construcción alcanzaría precios récords este 2022 afectando como consecuencia de ello al precio de las nuevas viviendas.
El Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (Cgate) y la Royal Institution of Chartered Surveyors (Rics) ha publicado que “el sector de la construcción espera un crecimiento neto de la nueva obra residencial del 49% en 2022 y confía en que esta tendencia se replique en los proyectos de edificación no residencial, un 20% y de obra civil, un 14%”, según indica Europa Press.
¿Cómo está afectando la subida de los precios del material al sector de la construcción?
Aunque pareciera que en este sentido el sector de la construcción está de enhorabuena, ya que cuanto más cuesten los productos mayores serían las ganancias, la realidad se muestra lejana: “El aumento de los precios del material de construcción nos está repercutiendo porque al final el que paga es el cliente”, manifiesta Ángel Hernández, constructor salmantino de ISANG S.L.
El que paga es exactamente el consumidor, quien actualmente se muestra descontento con la desestabilizadora situación en la que se encuentra la construcción, debido, como aclara este constructor salmantino, al desajuste en el presupuesto: “El presupuesto que se da ahora de una serie de partidas como el hierro o el aluminio no tiene mucha validez en cuanto a la duración.
Antes el presupuesto se ajustaba a un tiempo de un año o dos y llegaba el momento de hacer la obra y se mantenía el mismo, pero ahora se da un presupuesto y en diez días ya hay que cambiarlo porque se queda descatalogado”.
Esta situación está haciendo que la gente no se esté tomando muy bien el aumento del precio: “La gente es consciente de que el material vale más, y el que tiene que hacer obra y se lo puede permitir lo hace, pero somos conscientes de que esta situación nos va a generar un parón muy importante en algún momento”, sentencia Ángel Hernández.

¿A qué se debe la subida de los precios?
La pandemia, a la que actualmente se le achacan todas las culpas, no ha tenido nada que ver con estas subidas desde el punto de vista de este constructor salmantino, quien la deja fuera y focaliza el problema en las energías: “Desde hace cinco años, 2018, llevamos una línea ascendente. La pandemia lo que ha hecho es un pequeño parón, pero se ha vuelto a arrancar y a coger el ritmo, y ahora estamos en una lista ascendente.
Realmente la subida del coste de producción en materiales como el ladrillo, la teja o la cerámica se debe a la forma de hacerlo con los hornos que van con gas. Todo el coste, el aumento, viene, por tanto, a raíz de las energías”.
Y en este sentido, hay un dato curioso relacionado con la subida de los precios que es un nuevo impuesto en el caso exclusivo de las cerámicas. Se trata del llamado ‘Recargo energético general’ de 1 €/m2, “un impuesto que hace dos meses no existía”.
¿Cuáles son los materiales que más han aumentado de precio?
Aunque el aumento es generalizado, la carpintería, el aluminio, el hormigón, las cementeras y el transporte han aumentado, lo que se traduce en un presupuesto más elevado: “Ya el año pasado acusamos la subida más puntual en la madera. Ahora, en el caso del hormigón la subida es de 47 €/m3 de hace un año a los 65 €/m3. El cemento ha aumentado de 3 a 3,80 €.

Hay mucha inestabilidad en los precios por lo que muchas obras no pueden concluirse. Se están dejando obras atrás sin acabar”, confiesa A. Hernández.
Finalmente, pese al incremento de los precios, el servicio de construcción sigue demandándose. Las listas de espera no paran de crecer, extendiéndose “hasta los meses de octubre y noviembre” y acentuándose principalmente en las reformas de piso y rehabilitación de comunidades. De hecho, cuesta encontrar albañiles disponibles, pero ¿por qué?
La razón, según el constructor Ángel Hernández, no es otra que la escasez de mano de obra: “La demanda se debe única y exclusivamente a que no hay mano de obra. No hay profesionales en el sector, y por eso todo va más lento. Un ritmo que nos puede perjudicar”.




