Salamanca ha rendido homenaje a las heridos y fallecidos por actos terroristas en el Día Mundial de las Víctimas de Terrorismo en la Policía Nacional, un acto presidido por la subdelegada del Gobierno de España en Salamanca, Rosa López, y en donde se han dado cita civiles y militares para que no queden en el olvido este tipo de actos ocurridos en España y especialmente en la provincia salmantina.

Cómo no podía ser de otra forma, la bandera de España se ha alzado en el lugar, la plaza de Concilio de Trento, para así recordar también a todas las víctimas que dieron su vida en pro de defender la nación y que fueron heridos o asesinados en actos de terrorismo.
Así pues, un año más, Salamanca no ha querido que quede en el olvido, sobre todo para aquellas personas y familiares en las que este tipo de hechos dejaron huellas difíciles de borrar. De esta forma, se ha mostrado gratitud, respeto y solidaridad para así mantener viva la memoria de las víctimas.
Primeramente, Claudio Javier Díaz Cerrano, jefe provincial de la Policía Nacional de Salamanca, y Rosa López han pasado revista a las autoridades presentes. Más tarde, Díaz Serrano ha indicado que “la mayor amenaza a la democracia ha sido el terrorismo, siendo las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y Fuerzas Armadas los que más lo han sufrido”. De este modo, ha explicado que “así se recuerda a las víctimas para que ninguna causa pueda proclamar el odio, siendo la labor de la Policía Nacional una defensa cotidiana”.
Asimismo, no ha querido olvidar los 188 fallecidos a manos terroristas, entre los que se encontraban nueve salmantinos que fueron asesinados entre 1975 y 1991, tanto por ETA como por los GRAPO: “Vuestro dolor es también el nuestro, nunca estaréis solos. La Policía Nacional es y será siempre una gran familia y el sacrificio de vuestros seres queridos nunca caerá en el olvido”.
Rosa López, subdelegada del Gobierno de España, ha querido destacar que “salvaguardar el recuerdo de las víctimas del terrorismo con especial atención a su significado político, se concreta en la defensa de todo aquello que el terrorismo pretende eliminar para imponer su proyecto totalitario y excluyente. La significación política de las víctimas exige su reconocimiento social y constituye una herramienta esencial para la deslegitimación ética, social y política del terrorismo. El recuerdo es así un acto de justicia y a la vez un instrumento civilizador, de educación en valores y de erradicación definitiva, a través del rechazo social, del uso de la violencia para imponer ideas políticas”.

Antes de dar por finalizado el acto con el himno de España y la ofrenda ante la bandera de España en la plaza Concilio de Trento, fiel reflejo de la garantía de los Derechos Humanos gracias a Francisco de Vitoria, López ha expuesto que “el sufrimiento de las víctimas nos recuerda la importancia de la solidaridad y la lealtad en la lucha contra el terrorismo”.




