El Ayuntamiento de Salamanca ha dado la bienvenida a la investigadora Carmen Escudero Martínez, la sexta profesional de alto nivel que se incorpora a la ciudad gracias al exitoso Programa de Atracción del Talento. La investigadora se une al Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) para desarrollar un proyecto centrado en la sostenibilidad agrícola y la reducción de fertilizantes.
El alcalde, Carlos García Carbayo, recibió a Escudero Martínez, un acto en el que también estuvo presente Mar Siles, directora del IRNASA-CSIC y delegada del CSIC en Castilla y León.
Un pilar de la "nueva industrialización"
Durante el encuentro, el alcalde García Carbayo destacó el programa como un "pilar fundamental de esa nueva industrialización que estamos impulsando en Salamanca de la mano de la tecnología, la ciencia, la investigación y la logística". Tras ocho años de existencia, el programa suma con Escudero a su sexta investigadora, un hecho que, según el regidor, consolida la ciudad como un polo de conocimiento.
Por su parte, Mar Siles, directora del IRNASA-CSIC, resaltó que la apuesta por la ciencia del Ayuntamiento se traduce en "empleo de calidad, economía innovadora y el avance de la sociedad". Además, subrayó el crecimiento del centro, afirmando que "el talento, unido a los apoyos necesarios, hará que esta ciudad siga siendo una referencia en la creación de conocimiento e innovación".
Carmen Escudero Martínez expresó su gratitud por la oportunidad, señalando que, tras 16 años de carrera internacional, volver a España para contribuir a la investigación en su país es un "inmenso honor y responsabilidad". La investigadora, que regresa acompañada de su marido y dos hijos, se mostró doblemente satisfecha de verlos crecer en una ciudad que describió como "segura y llena de cultura". Su objetivo es generar "conocimiento con impacto" que revierta directamente en la sociedad.
Carmen Escudero, cuya trayectoria académica incluye estudios y postgrados en España, Italia, Francia, Bélgica, Países Bajos y Reino Unido, desarrollará su proyecto en el IRNASA-CSIC durante los próximos tres años.
Su investigación se centrará en el papel funcional de la microbiota asociada a los cultivos, buscando entender cómo la genética de las plantas puede modular estas interacciones beneficiosas. El proyecto tiene como meta principal comprender cómo la diversidad genética de los cultivos influye en los microorganismos del suelo que participan en su nutrición.
El fin último de su trabajo es clave para la sostenibilidad global: reducir la dependencia de fertilizantes químicos y aumentar la resiliencia de los cultivos frente a los efectos del cambio climático.




