La Unión Europea ha hecho públicos los sistemas de ayuda a la conducción que serán obligatorios en los coches a partir de julio. Los sistemas de asistencia a la conducción son el claro ejemplo de la aplicación de la tecnología a la seguridad vial. A través de sensores y detectores, alertan al conductor de cualquier irregularidad durante la marcha (sean excesos de velocidad o vehículos que circulan muy cerca) e incluso influyen ligeramente en algunos momentos, como los asistentes de cambio de carril o los sistemas de frenada, en los gestos del conductor. Tal y como publican algunos periódicos de tirada nacional como 20minutos.es total, son ocho y todos los vehículos que salgan nuevos al mercado a partir de este mes deberán incluirlos.
- Asistente inteligente de velocidad: adaptará la velocidad de circulación a la máxima detectada en las señales de manera automática.
- Sistema de mantenimiento de carril: impide que el vehículo se salga del carril por el que circula siempre y cuando el conductor no haya accionado el intermitente antes de iniciar la maniobra.
- Frenado autónomo con detección de vehículos y objetos en movimiento. Si el vehículo detecta un riesgo de colisión inminente, avisa al conductor y puede llegar a activar el freno.
- Sistemas de control de somnolencia y distracciones.
- Interface para la instalación de un alcoholímetro para desbloquear el coche.
- Señal de frenada de emergencia. Este sistema mide la velocidad con la que se deja de actuar sobre el acelerador y se pasa a accionar el pedal de freno, siendo capaz de detectar una emergencia.
- Detección de obstáculos en marcha atrás.
- Registrador de eventos o caja negra: se colocarán debajo del asiento del conductor y recogerán hasta 15 parámetros que influyen en la conducción para analizarlos en caso de accidente sin vulnerar los datos personales.
- Los vehículos profesionales o de transporte como camiones y autobuses deberán incorporar un sistema de información de punto ciego y otro de advertencia de colisión de peatones y ciclistas.




